Cientos de feligreses bailaron, gritaron y agitaron pañuelos durante la bajada de Minguito. LA PRENSA/D. NIVIA
La historia se repitió. La diminuta imagen de Santo Domingo de Guzmán bajó una vez más de su trono en la iglesia de Las Sierritas, y se preparó para una peregrinación por la capital que dura diez días. Una costumbre que ha estado arraigada en los managuas por algo más de un siglo.
Aunque para Ivette Cajina es algo nuevo. Más que una mezcla de religión y paganismo, la tradicional bajada del santo representa la esperanza de que la pequeña imagen le conceda el milagro de que su hija de dos años, que tiene parálisis cerebral, pueda dar sus primeros pasos.
“Yo sólo le pido que la niña pueda caminar, que me la sane”, expresó Cajina, quien llevó a su hija hasta el altar, para impregnarla con el perfume con el que suelen rociar a la imagen.
Desde tempranas horas de la mañana, cientos de feligreses se congregaron en la iglesia de Las Sierritas, para participar en la tradicional bajada de la imagen de Santo Domingo de Guzmán, el ritual que marca el inicio de las fiestas patronales más grandes del país.
Tanto promesantes como curiosos bailaban al ritmo de bombos y platillos, mientras esperaban el inicio de la eucaristía, que estuvo oficiada por monseñor Silvio Báez, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, y por monseñor Carlos Avilés, Vicario de la Arquidiócesis.
Durante la homilía, Avilés señaló que para hablar en nombre de Cristo se debe ser ejemplar como seres humanos. En la misa también estuvo presente la alcaldesa designada para Managua y Mayordoma de las fiestas, Daysi Torres, quien permaneció bailando al son de chicheros y fue de las primeras en cargar y perfumar la imagen de Minguito.
En declaraciones a los medios, Torres retomó las palabras de monseñor Avilés y expresó que el ser humano es ejemplo cuando es solidario y cristiano.
“El verdadero cristiano es quien ama a su pueblo, quien ama a sus semejantes y quien lucha por la justicia social”, señaló Torres, quien no quiso referirse al monto de las asignaciones por parte de la Alcaldía para los diez días de celebraciones; pero se conoce que dicho presupuesto supera un poco los cinco millones de córdobas.
“Yo creo que el presupuesto es secundario, estamos hablando de que estamos apoyando a los tradicionalistas, a la fiesta en general, que es un presupuesto del pueblo y es el pueblo el que disfruta estas fiestas”, manifestó Torres.
El año pasado, durante el recorrido de Santo Domingo a la capital, hubo un conflicto entre los cargadores tradicionalistas y la alcaldesa, pues cuando la imagen ya había subido al barco, en las inmediaciones del Gancho de Caminos, hubo quejas de que no había banda musical y los cargadores decidieron continuar el recorrido a pie.
Sin embargo, el presidente de los cargadores tradicionalistas de Santo Domingo, Luis Aburto, indicó ayer que los 150 miembros ya se prepararon espiritualmente para la misión y además aseguró que tanto el presupuesto como la música están garantizados por parte de la Alcaldía.
CACIQUE MAYOR EN CRISIS
En medio de la multitud —y como ya es costumbre— se encontraba Oscar Ruiz, el Cacique Mayor de las fiestas, quien lamentó que este año recibió 15 mil córdobas de presupuesto, el mismo monto que recibió el año anterior, y por tal razón sólo participará en el recorrido que realice el santo tanto el 1 como el 10 de agosto; dejando por fuera su participación en el resto de actividades.
“Cuando estaba Dionisio Marenco (en la Alcaldía) mi presupuesto era de 30 mil y me bajaron a la mitad. Pero eso no es para lucrarme, sino para pagar los tamboreros, altoparlantes, el revestimiento del traje y el cordón de seguridad. Este año he tenido que recortar, San Andrés de la Palanca no se va a cubrir, ni voy a cubrir el 4 de agosto tampoco”, puntualizó.
LA TRADICIÓN DE LISÍMACO
Al otro lado de la ciudad, saliendo del Plantel Batahola, una banda de chicheros acompañó a los hijos de Lisímaco Chávez (q.e.p.d.) hacia las instalaciones de la Alcaldía, quienes iban a bordo del barco que hoy llevará a Minguito hasta su destino final en la iglesia Santo Domingo de los escombros.
Durante la bendición del barco, el padre Héctor Treminio agradeció la colaboración que por segundo año consecutivo les ha brindado la alcaldesa Daysi Torres en nombre de la municipalidad.
El sacerdote indicó “que nunca será demasiado lo que gastemos para el bien de la evangelización, porque esto (las fiestas) también tiene que ser un medio para evangelizar”.
Durante la bendición, la alcaldesa estuvo vestida con una cotona rosado chicha y —a pesar de que no profesa la religión católica— se vio en la obligación de persignarse e incluso rezar el Padre Nuestro y dejarse bañar de agua bendita.
Una vez bendito el barco, éste se dirigió hasta San Judas, donde será velado toda la noche por los hijos de Lisímaco Chávez, donde además se reparte la famosa chicha de las siete quebradas.
La alcaldesa indicó que las actividades en las que participa la Alcaldía incluyen también las corridas de toros en el barrio San Antonio, la elección de la India Bonita y el acompañamiento de la imagen durante los diez días que permanece en la ciudad.
Félix Moreno, presidente del comité parroquial Santo Domingo, aseguró que la imagen partirá a las seis de la mañana en punto y que afortunadamente han tenido buena coordinación con la Policía Nacional.
Sin embargo, lamentó que todos los años Santo Domingo baja elegante a la ciudad, pero a su retorno siempre viene pobre en arreglos. “De Las Sierritas sale elegante, cuando regresa viene bien pobre; debería ser lo contrario, que la capital lo mande más elegante”, puntualizó Moreno.
Para esta mañana, Minguito viene vestido de gala con una peaña revestida de flores anaranjadas y mariposas. Luego de pasar por La Morita, la rotonda de Cristo Rey y el Gancho de Camino, se espera que arribe a la iglesia de Santo Domingo de los escombros a eso de las cinco de la tarde; y esta vez a bordo de su barco.