Petróleo “escondido” afectará por décadas

El mayor desastre ambiental de la historia de Estados Unidos es hoy menos visible en el Golfo de México, pero los efectos tóxicos del derrame de crudo podrían mantenerse por décadas en lo que era un edén de la pesca en el país, informaron científicos.

 

MIAMI/ AFP

El mayor desastre ambiental de la historia de Estados Unidos es hoy menos visible en el Golfo de México, pero los efectos tóxicos del derrame de crudo podrían mantenerse por décadas en lo que era un edén de la pesca en el país, informaron científicos.

La marea negra, que comenzó a desaparecer de la superficie marina luego que la petrolera BP logró detener el derrame de crudo, se concentra en las profundidades marinas y sus efectos contaminantes están presentes en el agua y las costas, dañando la flora y fauna de la región, advirtieron los expertos.

El científico Peter Ortner, de la Escuela Rosentiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas de la Universidad de Miami, que colabora con el relevamiento de NOAA, expresó que a futuro uno de los efectos más nocivos del derrame será “la pérdida en el norte del Golfo de hábitats esenciales para la procreación” como son los estuarios, bahías y bañados.

Para explicar la desaparición de gran parte del petróleo que conformaba una gigantesca marea negra, el científico Joe Lepo, del Centro de Diagnóstico Medioambiental de la Universidad del Oeste de Florida (UWF), manifestó que se trata de “un tipo de crudo relativamente liviano que probablemente pierde el 50 por ciento de su masa con la exposición al aire, por evaporación de sus fracciones más delgadas. Y mucho petróleo ciertamente está bajo el agua”.

Michael Hirshfield, jefe de científicos de Oceana y vicepresidente para América del Norte de esa organización, señaló que “está claro que gran cantidad de petróleo nunca llegó a la superficie y permaneció bajo el agua”.

“Los expertos de BP han minimizado constantemente los impactos del desastre. Habrá petróleo que se disolverá y otra parte quedará allí”, señaló Hirshfield. Entre tres y 5.2 millones de barriles de crudo se vertieron al Golfo de México durante tres meses hasta que BP logró detener la fuga el 15 de julio.

El petróleo cubrió más de 1,000 kilómetros de costas y playas en los estados de Luisiana, Misisipi, Alabama y Florida, y obligó a clausurar la pesca en más de un cuarto del Golfo de México.

Sólo en Luisiana, el estado más afectado por la contaminación, la pesca generaba recursos anuales por 2,400 millones de dólares y proveía más de un tercio de la producción de ostras del país.

El Gobierno estadounidense anunció ayer la reapertura del área de pesca en este estado.

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