LA HABANA/AFP/EFE
El opositor cubano Guillermo Fariñas, quien estuvo en huelga de hambre 135 días, recibió el alta ayer del hospital de la ciudad de Santa Clara, y expresó que parte a su casa “escéptico” sobre la liberación de los presos políticos y con la “meta” de escribir artículos.
En reclamo por la liberación de prisioneros políticos enfermos, el sicólogo y periodista de 48 años dejó de ingerir alimentos y agua el 24 de febrero, un día después de que el preso opositor Orlando Zapata murió tras una huelga de hambre de 85 días.
Fariñas —ferviente seguidor de Fidel Castro y de su hermano el presidente Raúl Castro— quien se pasó a las filas de la oposición en los noventa, depuso su ayuno el 8 de julio, un día después que el Gobierno autorizó la liberación de 52 presos políticos, en un proceso gradual de cuatro meses, como fruto de un inédito diálogo con la Iglesia católica.
El disidente, quien se ha mostrado excéptico de las liberaciones, hizo un llamamiento para seguir abriendo puertas por las libertades y la democracia en Cuba.
Fariñas deberá seguir un tratamiento de angiología para combatir el trombo que tiene en la yugular.
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