Adicción al celular

El 2 de julio el pánico se apoderó de los nicaragüenses. Caras consternadas y miradas tristes inundaban los pasillos de los centros de trabajo. De pronto, como si la vida les estuviera jugando una mala pasada, su amigo incondicional, el ser digital que los mantenía en comunicación directa con sus seres queridos, les había fallado.

El 2 de julio el pánico se apoderó de los nicaragüenses. Caras consternadas y miradas tristes inundaban los pasillos de los centros de trabajo. De pronto, como si la vida les estuviera jugando una mala pasada, su amigo incondicional, el ser digital que los mantenía en comunicación directa con sus seres queridos, les había fallado.

Nadie sabía lo que estaba ocurriendo. La desesperación se alzaba como una ola incontenible, esparciendo el pánico y la ira a su paso. La red de telefonía celular había colapsado, y el fin del mundo podía leerse en el rostro de muchos.

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Los efectos negativos de la adición al celular se clasifican en cinco niveles:

A NIVEL FAMILIAR:

Según el doctor León, la adicción al celular cuesta mucho dinero y afecta la convivencia familiar, ya que las personas se convierten es “zombis” que pierden su capacidad de relacionarse con los otros. “La persona se aísla de la familia, puede estar presente físicamente, pero su mente está en otro lado, en los mensajes de chat o en las llamadas pendientes”.

A NIVEL EMOCIONAL:

Causa un alto nivel de estrés y ansiedad, ya que el adicto quiere la mayor velocidad para comunicarse. También se crea un falso sentido de urgencia, porque la persona que llama siente la necesidad de que le contesten inmediatamente, y al que llaman uno de compromiso, de forma tal que hay un encadenamiento de la información. “Estamos en una sociedad de medios y no de fines. El fin no importa. No me comunico para expresar afecto ni amor, sino para disfrutar del uso del teléfono y tener conversaciones banales. Además, el celular es un elemento distractor que impide la concentración en actividades más importantes”, explica el licenciado León.

A NIVEL ESCOLAR:

Los jóvenes y los niños pierden la concentración en las clases y bajan su rendimiento escolar. No están atentos a lo que dice la maestra, sino a los mensajes que les mandan a través del celular. Dejan de practicar deportes y de interactuar con otros niños de su edad.

A NIVEL COGNOSCITIVO:

Los niños tienen acceso a una cantidad de información que puede ser muy nociva, ya que los padres no tienen control sobre el contenido que intercambian a través del celular. “Los niños están propensos a recibir una gran carga de violencia, ya que pueden ver imágenes de violaciones, lapidaciones y asesinatos. También tienen acceso a la pornografía, a través de la cual hay una deformación de la realidad, porque se ven cosas ficticias”, comenta León.

A NIVEL LABORAL:

La mayoría de empresas han restringido el acceso a las llamadas celulares, ya que pierden dinero, los trabajadores se distraen, los trabajos se atrasan, pueden haber accidentes o pérdidas laborales.

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Anabel Díaz fue una de las muchas víctimas de ese día fatal, en el que creyó que se volvería loca sin su teléfono celular.

“No entendía lo que estaba pasando. Trataba de llamar a mi familia, pero no podía, el teléfono no funcionaba. Comencé a sentir una ansiedad insoportable. Era como si hubiera perdido mi relación con el mundo. Ese día entendí que no podía vivir sin él, ese día descubrí que era una adicta a los celulares”, asegura.

¿SOMOS ADICTOS?

La persona adicta se define como alguien con un comportamiento obsesivo que afecta su entorno personal, laboral y afectivo, pues es capaz de dejarlo todo a cambio de obtener el objeto de su adicción. No importa lo que tenga que abandonar. Existen tres tipos de adicciones: la adicción a las sustancias, a los objetos y a las circunstancias.

Según Alberto León, sicólogo especialista en adicciones y colaborador de la fundación Dianova Nicaragua, en la adicción a los celulares intervienen dos tipos: la de los objetos y la de las circunstancias.

La adicción a los objetos ocurre cuando la gente colecciona cosas inútiles o tiene hasta 3 celulares que no utiliza.

“En casos como éstos la persona se rodea de cosas materiales para llenar sus vacíos afectivos. La adicción al proceso sucede cuando al adicto le interesa el camino, no el fin. Por ejemplo, en el caso de los celulares, el adicto no disfruta del objeto, sino de lo que puede hacer con él. Por eso hace llamadas inútiles o manda mensajes sin sentido ni importancia”.

Y no es que los medios de comunicación sean malos. Ahorran dinero y mantienen a las personas conectadas. El tema es el uso significativo, lo que representa para las personas el celular. Dentro de la familia, los celulares causan pérdida de la comunicación y a nivel personal una codependencia progresiva. También se produce pérdida de la capacidad para dar y recibir contacto afectivo, ya que los celulares se convierten en el único medio para hacerlo. Los besos, los abrazos, las caricias, las miradas son reducidos a nada. En el mundo de los celulares carecen de relevancia. Sólo importa la relación entre el emisor, el celular y el receptor. La carga emocional que comprende toda interacción humana real desaparece, y es reemplazada por la frivolidad de una máquina sin sentimientos.

Roberto Ruiz ha experimentado este sentimiento a la perfección. Es un joven de apenas 17 años, alto y regordete. Siempre lleva puestos unos audífonos, y con su Blackberry se mantiene conectado con miles de personas, pero no es amigo de ninguna. No las conoce personalmente. Nunca ha ido al cine con ellas ni ha sentido la emoción de un beso o un abrazo, sólo conoce lo que le cuentan a través de un mensaje de chat.

CAUSAS DE LA ADICCIÓN

1. Necesidad de seguridad y aceptación: A través del teléfono es más fácil ser aceptado y formar redes de amigos, ya que se pueden ocultar las imperfecciones físicas y dar una imagen contraria a la real.

2. Deseo de ser popular: El teléfono es el medio para hacer amigos virtuales que contribuyen a llenar un vacío real.

LA ADICCIÓN AL CELULAR PROVOCA:

1- Aislamiento social: Ya que las personas viven en un mundo irreal, donde el afecto es sólo ficticio.

2- Baja autoestima: Porque la persona siente que deja de existir si no se comunica con los demás.

3- Secuestro de la privacidad del otro: Se pierde la privacidad porque las parejas o los amigos se revisan el celular, de forma tal que el controlador se convierte en el controlado, por su deseo de acaparar la vida del otro y conocer sus más mínimos detalles.

4- Pérdida de horas laborales.

5- Fobia social.

6- Pérdida de habilidades cognitivas por falta de ejercitación del cerebro.

7- Causa adicción a las personas, ya que sólo te sientes bien cuando estableces ese contacto con ellas.

8- Mala convivencia familiar.

9- Altos gastos por la compra de tarjetas telefónicas y recargas.

10- Ausencia o disminución del interés sexual.

11- Pérdida de los mecanismos de recompensa.

12- Pérdida o ganancia de peso.

¿CÓMO COMBATIRLO?

1) El primer paso es detectar la adicción. Un test rápido consiste en no usar el celular durante un día completo y luego medir nuestro nivel de estrés.

2) El siguiente paso es tener factores protectores. Éstos son ponerse un límite en la cuenta del celular, compartir actividades con la persona a la que más llamamos, como salir a correr en las mañanas o ir al gimnasio juntos. Si se está al lado de una persona significativa, es recomendable apagar el celular para evitar todo tipo de interrupciones e irrespetar al otro.

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