La Selección Nacional de Beisbol, que fue duramente criticada después de fracasar en los Centroamericanos de Panamá y que tuvo un terrible inicio en Mayagüez, se convirtió de pronto en un conjunto heroico que conquistó una medalla de bronce tan valiosa como el oro, por su esfuerzo supremo en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Nicaragua abrió el torneo de Mayagüez con un revés 10-1 ante República Dominicana. Durante dos tercios del juego estuvo en la pelea con el pitcheo de Julio Raudez, pero el bateo jamás reaccionó, los relevistas no pudieron continuar el dominio de Raudez y la defensa se desplomó, lo que se tradujo en una humillante derrota.
Jimmy fue el cuarto mejor bateador del torneo, con promedio de .480 (25-12).
Julio Raudez tuvo balance de 1-1 y un salvado, más 2.45 de efectividad en 14.2 entradas.
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Después se jugaron seis entradas ante Antillas Holandesas y el marcador estaba 0-0 al momento que cayó un aguacero que pospuso el partido. Así que en 15 innings la ofensiva apenas ligaba siete hits y producía una.
De la única forma que se puede explicar una transformación repentina es por la vergüenza deportiva de un grupo de 19 peloteros que no estaban dispuestos a regresar al país con otra decepcionante actuación.
Todo comenzó con el triunfo 5-2 ante México, con pitcheo combinado de Mario Peña, Armando Hernández y Jairo Pineda, más Jimmy González al frente del bateo con cuatro hits.
Ese mismo día, el equipo continuó el partido suspendido contra Antillas y la Selección se soltó con un racimo de seis carreras en el séptimo inning, para ganar 6-0. Jimmy González bateó de 8-7 en el doble juego.
Nicaragua clasificó a la muerte súbita para enfrentar a Venezuela, cuya artillería fue congelada por Raudez, quien tiró ocho entradas de tres hits y ninguna carrera, mientras Esteban Ramírez y Juan Carlos Urbina empujaban una cada uno, para el 2-0 final.
En la semifinal, Nicaragua entró al sexto inning con ventaja de 5-3 frente a República Dominicana, pero un jonrón de Danilo Sánchez con dos corredores a bordo cambió la historia del partido y la Selección perdió 6-5, aunque dejó constancia de que la inspiración seguía viva.
Así llegó al partido por elbronce contra Puerto Rico, el anfitrión del torneo y único en utilizar a jugadores profesionales activos en las Ligas Menores; pero apoyado en el pitcheo de Mario Peña y una vigorosa reacción de la ofensiva, Nicaragua estaba 3-3 en seis entradas completas.
Los boricuas se fueron arriba 6-3 en el cierre del séptimo, mientras el bateo nica desfilaba sin hacer ruido, hasta que en el inicio del noveno dieron su último esfuerzo y con seis imparables anotaron cuatro carreras para arrebatarle la medalla a los anfitriones.
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