Centenares de niñas, niños y jóvenes nacidos en Estados Unidos, pero con padres indocumentados, realizaron ayer un plantón en el parque Lafayette, frente a la Casa Blanca, en Washington, D.C., para exigir al presidente Barack Obama frenar las detenciones y deportaciones de inmigrantes e impulsar una reforma migratoria.
La llamada “marcha de los niños” fue calificada de “exitosa” por los organizadores. Nora Sándigo, directora ejecutiva de Fraternidad Americana, dijo vía telefónica a LA PRENSA que la actividad superó las expectativas, pues llegaron más de 500 personas, principalmente niños, de varios estados de ese país.
“La participación de los niños en Washington ha tenido un efecto positivo, enorme y esperamos que haya dejado suficiente eco que haya quedado en los corazones del Presidente y del Congreso para que hagan algo rápido, para que puedan parar las redadas y las deportaciones, que es lo que nosotros queremos, para que se haga una reforma (migratoria)”, afirmó.
“IRONÍA” CON OBAMA
Sándigo mostró preocupación por el incremento en las detenciones y deportaciones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos que ha habido durante el gobierno de Barack Obama.
- La secretaria del Trabajo de Estados Unidos, Hilda Solís, expresó ayer en Managua que la reforma migratoria deseada por los inmigrantes ilegales que viven en Estados Unidos depende del Congreso de ese país.
Comentó que el presidente Barack Obama asegura que urge la reforma migratoria y que puede conseguir los votos de los senadores del partido Demócrata, pero hacen falta los votos de varios senadores republicanos.
Solís mencionó que al Gobierno de Estados Unidos le perjudica el estatus ilegal de los inmigrantes, porque impide la recaudación de billones de dólares en impuestos.
No es justo tener 12 millones de personas viviendo allá abajo en la oscuridad, agregó.
Solís estuvo de visita en Nicaragua esta semana, para el lanzamiento del programa Better Work.
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Esto, dijo, es “irónico”, ya que durante su campaña presidencial él prometió que una de las prioridades de su Gobierno sería la reforma migratoria que solucionaría el estatus ilegal en que se encuentran millones de personas en Estados Unidos, gran porcentaje de ellos latinoamericanos.
“Esto es una ironía porque la esperanza era que con tantas promesas que él hizo cuando era candidato a la Presidencia, pues, que se iba a lograr… Es una situación que nos da frustración, saber que se ha puesto así”, sostuvo Sándigo.
Sobre esas deportaciones destacó que la desintegración familiar que implica “deja un sinnúmero de sufrimientos, desolación y otro tipo de afectaciones emocionales en los menores de edad nacidos en ese país con padres migrantes”.
Precisamente la intención de la actividad era mostrar al presidente Obama que las deportaciones de indocumentados impacta gravemente en los menores de edad nacidos en Estados Unidos.
Según un informe del 2006 del Centro Hispano Pew —citado por El Nuevo Herald—, de las 6.6 millones de familias con estatus “ilegal” en Estados Unidos, un gran número tiene hijos o cónyuges “mixtos”, o sea uno legal y otro ilegal.
Ese mismo documento indica que al menos uno de los padres de aproximadamente 3.1 millones de niños y niñas nacidos en ese país Estados Unidos es indocumentado.
JOVEN NICARAGÜENSE HABLÓ CON PELOSI
Sándigo informó que durante la actividad, un grupo de niños se reunió con la congresista Nancy Pelosi. El joven de 16 años Luis Morales encabezó la comitiva y le explicó a Pelosi la situación que viven los estadounidenses hijos de inmigrantes ilegales que son deportados.
Morales vive en Miami con su mamá, quien es nicaragüense. Su padre fue deportado.
Sándigo dijo que Pelosi “se comprometió a mostrar su apoyo a estos niños ayudándoles a las familias de éstos. La congresista Pelosi va a unir sus esfuerzos para que el Congreso decida aprobar una propuesta de reforma para que las familias de estos niños sean beneficiados”.
Sándigo señaló que hasta ahora no han visto que los Gobiernos de los países de origen de los inmigrantes apoyen a esas familias desintegradas por la deportación.
En Nicaragua uno de los casos más emblemáticos de esa separación familiar es el de Maricela Vallejos de Soza, quien fue deportada desde Estados Unidos en enero del año pasado después de 42 días de encierro.
Días previos a su deportación, sus hijos Cecia y Ronald iniciaron una huelga de hambre con el propósito de llamar la atención del entonces nuevo presidente norteamericano Barack Obama y las autoridades de Migración de Estados Unidos, y evitar la deportación de su madre.
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