MIAMI/ AFP
El ex preso político cubano parapléjico Ariel Sigler, excarcelado el 12 de junio, llegó ayer a Miami para recibir tratamiento médico y fue recibido por un centenar de exiliados de su país, con los que gritó “abajo la dictadura” en Cuba.
- Ariel Sigler, quien está en silla de ruedas desde septiembre de 2008, también sufre una serie de enfermedades crónicas como polineuropatía y problemas digestivos y renales.
Considerado preso de conciencia por Amnistía Internacional, Sigler cumplía una condena de 20 años de prisión. Dirigía un movimiento opositor cuando fue arrestado el 18 de marzo de 2003, junto a sus hermanos Guido que aún está preso y Miguel.
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“La cárcel de la dictadura no pudo vencerme (…) ahora estoy listo para continuar la lucha desde aquí más que nunca”, gritó Sigler, en una silla de ruedas y rodeado de una multitud que se acercó con banderas cubanas a saludarlo al aeropuerto de Miami.
Sigler, de 46 años, fue el primer preso político liberado a raíz de un diálogo entre el presidente Raúl Castro y el cardenal de la Iglesia católica cubana Jaime Ortega el 19 de mayo, pero las autoridades cubanas demoraron darle una autorización para dejar el país.
Debido a su estado de salud le fue concedida una visa humanitaria por parte de Estados Unidos y finalmente logró un permiso de salida para recibir tratamiento en el Hospital Jackson de Miami. Su esposa y sus hijos se quedaron en Cuba.
“Siento una mezcla de alegría y de dolor”, expresó Sigler ni bien bajó del avión que lo trajo desde La Habana. “Siento alegría porque estoy en una patria libre, donde se respetan los derechos humanos, y donde me van a ayudar para el restablecimiento de mi salud”. “Pero tengo también dolor porque soy un patriota, quiero a mi país y pienso en mis hermanos, en todos aquellos que se encuentran presos en las cárceles de Fidel Castro… ¡Abajo la dictadura!”, gritó.
Su hermano, Miguel Sigler, quien fue preso político en Cuba y se exilió en Miami cuando fue liberado, dirigió una caótica conferencia de prensa en un sector del aeropuerto, colmado de banderas cubanas y exiliados, que recibieron al nuevo miembro de su comunidad al grito de “¡Viva Cuba Libre!”.
“Ariel, muestra por favor cómo te han tratado”, dijo Miguel a su hermano. “Pueden ver en qué estado me ha dejado la dictadura que gobierna en Cuba”, dijo Sigler, y levantó un pantalón de gimnasia que llevaba puesto para mostrar sus piernas raquíticas.
El alcalde de Miami, Tomás Regalado, de origen cubano, le dio la bienvenida al ex preso político y manifestó que ayer fue “un día de felicidad” para los cubanos de la ciudad por la llegada de Sigler y le auguró un pronto restablecimiento.
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