CORRESPONSAL / COSTA RICA
El gobierno que preside Laura Chinchilla no anulará unilateralmente el proyecto de minería a cielo abierto Crucitas, y dejó en manos del Tribunal Contencioso Administrativo el futuro de este proyecto ubicado en Cutris de San Carlos, cerca del río San Juan.
En conferencia de prensa en Casa Presidencial, después del Consejo de Gobierno, Chinchilla dijo que “entendemos que la última palabra con respecto a este caso no ha sido pronunciada aún y vamos a esperar a la resolución que emita el Tribunal Contencioso Administrativo que está conociendo también de esta materia.
La semana pasada se conoció públicamente que la Sala IV Constitucional señalara que el Ejecutivo tiene la potestad de anular la concesión minera a Industrias Infinito S.A., desarrolladora del proyecto.
Además de no anular la concesión a Industrias Infinito, Chinchilla reiteró que su gobierno no dará más permisos ambientales para minería a cielo abierto y en torno a Crucitas, dijo que el país mejorará la fiscalización sobre la operación de la empresa.
Para Heydi Murillo, ambientalista del movimiento Univida-Fecón, la posición del Gobierno no sorprende porque en campaña presidencial, Chinchilla se declaró a favor de Crucitas.
Dijo además que es una posición inconsulta, dado que la semana pasada habían pedido al Gobierno reunirse con ellos para exponer los peligros ambientales de esta mina.
AMEDRENTAR A OPINIÓN PÚBLICA
La semana pasada el grupo ambientalista Ni una sola Mina, pidió a Chinchilla derogar un decreto que declara de interés nacional a Crucitas, emitido por el anterior gobierno de Oscar Arias.
El primer vicepresidente, Alfio Piva, dijo que por anular esta minería el Gobierno se expone a pagar una indemnización cercana a los 1,700 millones de dólares.
Murillo señaló que la cifra es ridícula porque si se supone que en Crucitas se extraerán 700 mil onzas de oro, al precio de hoy de 1,300 dólares, la cifra sería de 910 millones de dólares en ventas.
Añadió que al dar esta cifra, el Gobierno pretende amedrentar a la opinión pública y quitarse de encima la presión popular.
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