Bogotá/EFE.- El Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, se despidió ayer de las fuerzas de seguridad de su país.
“Adelante, la victoria final no está lejos, pero hay que lucharla”, expresó Uribe desde el fuerte militar de la localidad sureña de La Macarena, en el departamento del Meta, adonde viajó para decirles adiós a los miles de militares y policías de Colombia.
El gobernante, que dejará el poder en dos semanas, visitó la instalación castrense, junto al ministro de Defensa, Gabriel Silva, y los altos mandos de las instituciones armadas.
“Aquí en La Macarena, vengo a decirles gracias a los soldados y policías de mi patria por su heroísmo”, expresó Uribe. El Presidente resaltó que la política de “seguridad diplomática” que puso en marcha al asumir el cargo en 2002 tuvo entre sus efectos el de una reducción del 45 por ciento en el número de homicidio.
Los casos de este delito pasaron de 28,837 en 2002 a 15,817 en 2009, precisó Uribe, y atribuyó esta evolución a “la Fuerza Pública en trabajo con la justicia y autoridades locales”.
El lugar escogido por el jefe del Estado para despedirse de las tropas fue en el pasado un importante enclave de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la principal guerrilla del país.
Uribe, disidente liberal reelegido en 2006 para un segundo mandato de cuatro años, será sucedido a partir del próximo 7 de agosto por el oficialista Juan Manuel Santos.
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