Tania Sirias.- De repente Nicaragua se volvió destino frecuente de los reality shows. Productoras norteamericanas, belgas, holandesas, españolas e italianas han puesto los lentes de sus cámaras en nuestro país sin que sepamos con certeza cuánto ganamos y cuánto perdemos con la proyección que dan este tipo de programas.
Los Reality Shows o Telerrealidad son programas que presumen de transmitir emociones genuinas, e historias que no están basadas en un guión, y abarcan desde concursos hasta documentales de la vida diaria. Nacieron hace 30 años cuando la cadena norteamericana PBS estrenó la serie An American Family (Una Familia Americana), y los hay desde los llamados “programas basura” hasta los educativos.
La revista Domingo presenta un reportaje sobre este tema, donde Lucy Valenti, presidenta de la Cámara Nacional de Turismo, afirma que estas producciones televisivas tienen una gran audiencia y ésta es una forma de promocionar las bellezas naturales de nuestro país en los mercados europeo y norteamericano.
Sin embargo, la periodista Valeria Campbell ve la otra cara de la moneda. Radicada desde hace más de tres años en España, dice que le decepcionó ver como el programa español Operación Momotombo ridiculiza a Managua comparándola con Madrid y como generaliza la miseria que se vive en ciertas zonas rurales y las expone como si fuera toda Nicaragua. “¿Promoción? A qué precio”, cuestionan nicas en el extranjero.
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