Alberto Boschi, quien en el 2005 renunció a su nacionalidad italiana para adquirir la nicaragüense, se encuentra sin patria, en huelga de hambre y de habla porque el Ministerio de Gobernación (Migob) se niega a responder un recurso de revisión que interpuso Boschi después que el 23 de junio fuera despojado de la nacionalidad nicaragüense.
Carolina Jarquín, esposa de Boschi, dijo que ya lleva cinco días en huelga de hambre y de habla. “Sólo ingiere agua”, afirmó.
Gobernación “ya debería haber dado una resolución de los amparos, pero no se han pronunciado, él (Boschi) está preocupado porque le dijeron que desde el 2005 ya no es italiano; está preocupado porque la visa la tiene para el 23 de septiembre, no sabe qué va a pasar, porque sin nacionalidad italiana y sin nicaragüense no sabe qué va a pasar”, dijo Jarquín.
El ex procurador Alberto Novoa, hoy abogado de Boschi, dijo que faltan unos días para que al Migob se le venza el término de pronunciarse. “Ya no tiene nacionalidad ni nicaragüense ni italiana, lo cual atenta contra los derechos humanos, porque toda persona tiene derecho a una nacionalidad”, señaló Novoa.
LA PRENSA consultó con la Embajada de Italia para conocer detalles sobre los mecanismos que se siguen para que una persona natural de Italia pierda la nacionalidad, pero un funcionario informó que hasta el jueves podrían dar información al respecto.
Gonzalo Carrión, abogado del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), dijo que la decisión de Boschi al irse a huelga de hambre, aunque extrema, es legítima porque Nicaragua lo ha despojado de manera arbitraria de su nacionalidad, sin derecho a la defensa.
Carrión coincidió con Novoa al señalar que el derecho a una ciudadanía es un derecho humano universal, pero advirtió que en la medida que la protesta cause molestia al Gobierno el riesgo de que lo echen será mayor.
Boschi permanece en el Centro Educativo Lorenzo Milani, de Ciudad Sandino, acompañado por algunos padres de familia y amigos.
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