Mientras la Alcaldía de Managua se “libreteó” ayer, siguiendo el comunicado que emitió el presidente Daniel Ortega pero que era exclusivo para las instituciones gubernamentales, los pobladores de los Laureles Sur siguen esperando las mejoras en sus calles.
En dirección opuesta a Los Laureles Sur, en el viejo centro histórico de Managua, donde queda ubicada la ahora llamada Plaza de la Revolución, los capitalinos esperaban otra cosa: limpieza.
- A finales de la semana pasada el Gobierno central y la misma Alcaldía de Managua informaron que, como parte del programa Calles para el Pueblo, se han recarpeteado 38 kilómetros de los casi cien que serán atendidos.
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A pesar de los problemas en Managua, Francisco Pérez, vendedor de lácteos en la entrada de los Laureles Sur, no tenía a dónde exigir la inversión de sus impuestos y mucho menos dónde quejarse, porque las oficinas de la comuna capitalina permanecieron cerradas ayer.
“Usted sabe cuánto dinero han perdido en esta calle porque no hacen las cosas bien. La Alcaldía de Managua trajo a 25 hombres, dos carterpillar, una aplanadora y durante tres días estuvieron aquí sólo para rellenar un hoyo y para nada, porque las obras quedaron tan mal hechas que ahora este hueco en la entrada está peor”, dijo Pérez, mientras señalaba la dificultad que tenía un bus de la ruta 111, la cual trataba de entrar a los Laureles Sur, en el Distrito Siete.
El caos también se trasladó a la ahora Plaza de la Revolución, donde las bolsas celestes que contenían agua y los desperdicios de comida se apoderaron del pavimento. La Dupla Norte tampoco se escapó al mar de basura.
Sin embargo, pese a la enorme cantidad de desechos visibles, la comuna capitalina apenas hizo presencia en los sitios.

Hasta el mediodía de ayer sólo dos operarios distritales de la limpieza se encargaban con pala y carretón en mano a limpiar la amplia zona.
En la Plaza la cantidad de obreros municipales era mayor, pero “aun así es demasiada basura, aquí se necesita más gente (para la limpieza)”, dijo uno de los vigilantes del área.
Uno de los casi 60 obreros de la limpieza en la Plaza hasta se quejó, porque mientras el resto de sus compañeros de trabajo municipal descansaba, ellos trabajan “sin pago doble”.
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