A contecimientos de tipo político acaecidos en los años ochenta, ampliamente conocidos, provocaron la emigración de varios cienes de miles de nicaragüenses que incluía valiosa Población Económicamente Activa compuesta por obreros, técnicos, profesionales, etc. Durante los últimos años se ha venido reactivando esta emigración, atribuible a la incertidumbre política y a la baja efectividad de las políticas económicas para provocar inversiones y empleo.
No obstante el grave daño que ha experimentado el país por la fuga de valiosos recursos humanos, los emigrantes nicaragüenses han logrado en otros países con mucha tenacidad y sacrificio utilizar las oportunidades de trabajo que les permiten enviar remesas a sus familiares en Nicaragua mayoritariamente de bajos ingresos, con lo cual adquieren localmente una diversidad de bienes y servicios: alimentos, vestuario, gastos en salud, educación, etc. Las remesas durante los últimos tres años han sido: 2007, US$$740 millones; 2008, US$$818 millones y 2009, US$$768 millones. La tendencia de las remesas en los primeros cuatro meses del 2010 reflejan que en este año podrían ser un poco mayor de US$$800 millones de dólares, atribuibles a la recuperación económica, aunque lenta de los Estados Unidos cuyos efectos repercuten en otros países donde trabajan nicaragüenses.
Adicionalmente a las remesas los nicaragüenses en el exterior utilizan otras formas de transferir divisas a Nicaragua. Por ejemplo son frecuentes sus visitas turísticas al país con fines de encuentros familiares, comercio, inversión en diversos tipos de empresas, compra de bienes inmuebles, etc. Por otra parte remiten vía agencias de envíos una variedad de artículos de mucha utilidad para sus familiares predominantemente de escasos recursos.
Los beneficios de estas modalidades de transferencias de dólares a Nicaragua se extienden al Gobierno de Nicaragua al recaudar impuesto vía DGI y Alma, que se originan por la compra local de bienes y servicios que adquieren con las remesas, gastos de turismo en Nicaragua, etc. Cabe mencionar, en base a estimaciones del BCN, de 2006 a 2008 que las remesas representaron casi dos veces la inversión extranjera y aproximadamente el triple de las transferencias de capital. Adicionalmente Nicaragua se agrupa dentro de diez países latinoamericanos en los que las remesas son equivalentes a un poco más del 10 por ciento del PIB. (El PIB en 2009 fue US$$6,149 millones).
Después de mencionar algunos efectos relevantes de las remesas en la economía de Nicaragua, cabe la siguiente reflexión: ¿Por qué a los nicaragüenses residentes en el exterior el Gobierno no les facilita el ejercicio del voto? La repuesta siempre ha sido que el costo administrativo del voto en el exterior es alto. Consideramos que esta repuesta no es excusa justificable, por la valiosa contribución de las remesas y otros flujos monetarios al desarrollo social y económico de Nicaragua, montos anuales muy superiores al costo de administrar el voto en el exterior.
La negación del derecho al voto en el exterior es tan indignante como la reciente Ley de Migración SB 1070 del Estado de Arizona, esta ley discrimina a ciudadanos inmigrantes de múltiples nacionalidades. En tanto en Nicaragua se discrimina a los mismos nicaragüenses residentes en el exterior, no facilitándoles ejercer su voto.
Para llenar este vacío de participación electoral, sería oportuno que alguna agrupación de la sociedad civil contrate asesoramientos de expertos idóneos que han estado vinculados con organismos electorales y cedulación, para que elaboren una propuesta de acciones que contenga procedimientos institucionales ágiles, que permitan el voto en el exterior. La propuesta se le presentaría al Gobierno de Nicaragua para discusión y afinamiento conjunto, de manera que a finales del presente año se logre un avance sustancial en el empadronamiento de nicaragüenses residentes en el exterior.
Es oportuno destacar que las remesas de nuestros compatriotas en el exterior no vienen condicionadas con los términos financieros de los préstamos que otorgan: BID, BM, EUA, UE, Venezuela, etc. Las remesas familiares más bien vienen impregnadas de verdadero calor humano, responsabilidad familiar, sacrificio y amor a Nicaragua, cuyos efectos contribuyen efectivamente a reducir la pobreza y a fortalecer la frágil economía de Nicaragua. Es por esta razón que a nuestros hermanos nicaragüenses en el exterior ya no se les puede seguir tratando como ciudadanos de segunda clase en materia de participación electoral.
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