El presidente Daniel Ortega en la Plaza de la Revolución para celebrar el 31 aniversario de la Revolución Popular Sandinista junto a miles de simpatizantes. LA PRENSA/AFP/ELMER MARTÍNEZ

Ortega afirma que “el pueblo” decidirá su eventual reelección

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega afirmó este lunes que es "el pueblo" el que debe decidir en las elecciones de noviembre de 2011 sobre su eventual reelección, prohibida por la Constitución pero autorizada por un cuestionado fallo de jueces oficialistas.

AFP

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega afirmó este lunes que es «el pueblo» el que debe decidir en las elecciones de noviembre de 2011 sobre su eventual reelección, prohibida por la Constitución pero autorizada por un cuestionado fallo de jueces oficialistas.

Sin mencionar la palabra reelección, Ortega retó a sus adversarios políticos a verse «las caras el próximo año electoral. «Es el pueblo el que tendrá que tomar la decisión», agregó, ante miles de seguidores en el acto por el 31 aniversario de la revolución sandinista.

La Constitución prohibe la reelección continua, pero magistrados sandinistas en un cuestionado fallo resolvieron que esa norma no es aplicable a Ortega porque vulnera sus derechos políticos.

«Este pueblo se merece que el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de unidad, reconciliación y paz, continue gobernando para seguir desarrollando todos estos proyectos», dijo Ortega tras casi dos horas de discurso.

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«Los que tienen ojos para ver que vean, los que tengan oidos para escuchar que escuchen, como dice el evangelio», dijo Ortega en alusión a quienes le tachan no acabar con la pobreza que agobia a 70% de los 5,8 millones de nicaragüenses.

La encuesta más reciente de la firma M&R reveló que 69,9% de la población está en contra del fallo que autoriza a Ortega a buscar su reelección.

En tanto, miles de sandinistas, en su mayoría pobres, colmaron la plaza La Fe de Managua para respaldar los planes de reelección del presidente Daniel Ortega en los comicios de 2011, durante los festejos del XXXI aniversario de la Revolución, constató la AFP.

«Venimos a ratificar a nuestro presidente Daniel Ortega, porque es el único que ha favorecido a los pobres, el que luchó para devolver los derechos» al pueblo, expresó Angela, una corpulenta mujer de 40 años del sureño municipio costero de Tola, cuando entraba a la plaza.

El Frente Sandinista (FSLN, izquierda), que gobierna por segunda vez Nicaragua desde el 2007, conmemoró el aniversario de su revolución de 1979 con un multitudinario acto en Managua, decidido a «seguir conquistando nuevas victorias» frente a la derecha, que perdió el poder hace tres años y medio.

«Los sandinistas llevamos nuestra ideología en la sangre» y donde «vaya Daniel vamos nosotros», aseguró a la AFP Leonel Brenes, un campesino de 36 años del sureño departamento de Rivas, mientras trataba de calmar con unos tragos el calor de la tropical capital nicaragüense.

Un mar de gente con banderas rojas y negras del FSLN tomó la Plaza, en el viejo centro de la capital, donde Ortega presidió el acto al son de músicas testimoniales, cumbias, reagge y el famoso tema que usó en la campaña electoral del 2006 que lo regresó al poder.

«Lo que queremos es trabajo y paz», reza la canción que sonaba repetidamente en la plaza, mientras gorras y camisetas alusivas al FSLN, con la imagen de Ortega, El Che o Sandino (héroe sandinista asesinado en 1934) -confeccionadas en Nicaragua y Guatemala- se vendían por menos de 50 centavos de dólar.

Muchos de los ex guerrilleros del FSLN que lucharon contra la dictadura de Anastasio Somoza, entraron en 1979 a la plaza a pie, sucios y barbudos de la montaña a Managua; 31 años después llegaron con sus familias en lujosos vehículos y camionetas de diferentes marcas y estilos, que estacionaron en las cercanías al evento, con la bandera del partido colgando en las ventanas.

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Otros, ingresaron en cuadrillas de motorizados y los más pobres, en su mayoría jóvenes, a pie o a bordo de los autobuses que contrató el gobierno para trasladarlos desde su lugar de origen hasta la capital.

«Estamos aquí para respaldar al gobierno, con Daniel al frente», subrayó Isaías Seas, un veterano militante del FSLN que participó en la insurrección sandinista que terminó con 42 años de dictadura militar.

En tanto, decenas de familias sandinistas que fueron favorecidas recientemente con viviendas a bajo costo que el gobierno construyó a orillas de la céntrica avenida Bolívar -en la vía que conduce a la Plaza- abrieron sus puertas para vender cervezas, carne asada o para festejar en sus porches con sus amigos la histórica fecha.

Muchos protagonistas de la Revolución, sin embargo, están hoy en la oposición y acusan a Ortega de haberse enriquecido a expensas del partido, politizar las instituciones, «traicionar» los valores que forjaron la lucha que el FSLN inicio en 1961 en las montañas.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en compañia del el presidente de Abjasia, Sergei Bagapsh, (izquierda), el presidente de Osetia del Sur Eduard Kokoiti (derecha) y Rosario Murillo, primera dama de la República.
LA PRENSA/AP Photo / Esteban Felix

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