Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. LA PRENSA/Archivo/M.LORÍO

Ortega celebra Revolución con mirada en la reelección

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, celebra este lunes con sus seguidores el triunfo de la Revolución Sandinista de 1979 con la mirada puesta en la reelección en 2011, en un país sumido en la pobreza y en medio de la indiferencia de muchos compatriotas.

AFP

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, celebra este lunes con sus seguidores el triunfo de la Revolución Sandinista de 1979 con la mirada puesta en la reelección en 2011, en un país sumido en la pobreza y en medio de la indiferencia de muchos compatriotas.

Los festejos tendrán lugar hacia el anochecer en la plaza La Fe, en el antiguo centro de la capital, que fue destruido por un terremoto en 1972 y que aún conserva algunas viviendas en escombros que sirven de refugio a familias pobres, mientras miles viven en asentamientos adyacentes.

Fue en este histórico sitio, ubicado a orillas del Lago Xolotlán, donde la guerrilla del Frente Sandinista (FSLN, izquierda) anunció el 19 de julio de 1979 el triunfo sobre la dictadura de Anastasio Somoza y el inicio de una nueva era que enrumbó a Nicaragua hacia un sistema de corte socialista.

El fin de 42 años de dictadura de Somoza movilizó a todo el pueblo hasta la vieja Managua, donde aún se mantiene en pie la derruida antigua Catedral de Santiago -una reliquia neoclásica construida hace más de dos siglos- y el Palacio Nacional, ahora Palacio de la Cultura.

La fecha es celebrada todos los años por miles de simpatizantes del FSLN, que luego del gobierno revolucionario de 1979-1990 retornó al poder en 2007 con Ortega, cuyo liderazgo es exaltado en carteles y avisos radiales y televisivos.

«Vamos a celebrar con el comandante Daniel (Ortega), a decirle que la juventud está presente en este aniversario de la Revolución», dijo un joven que se dirigía hacia la plaza horas antes del inicio del acto.

Lejos de la plaza, muchos nicaragüenses que aún viven en la pobreza observaban con indiferencia los festejos. Se estima que más de 42.000 nicaragüenses perdieron su empleo el año pasado a causa de la contracción de la economía, y muchos han emigrado.

Por ello, este año, una Managua ensombrecida por la apatía política recibió el aniversario, pese a los esfuerzos de los sandinistas por destacar los programas sociales que según el gobierno se llevan a cabo con éxito.

Eso no impedirá, sin embargo, que el FSLN llene la plaza La Fe, que ha sido adornada con símbolos revolucionarios para recibir a miles de simpatizantes traídos de todo el país para respaldar a Ortega y sus planes de reelección.

En las elecciones «del 2011 vamos siempre con Daniel», pregonaba una joven estudiante.

«Estoy feliz porque» desde que «nuestro presidente está a la cabeza» del gobierno ha «llenado de proyectos a la comunidad y ahora estamos bien», aseguró por su parte una mujer de la sureña ciudad de Masaya.

Ortega aspira a la reelección en 2011, amparado en un cuestionado fallo dictado en octubre del 2009 por jueces sandinistas, que anuló la norma constitucional que prohibía la reelección sucesiva en Nicaragua.

Una encuesta de la empresa M&R consultores señala que el 51% de los nicaragüenses no ve con buenos ojos a Ortega y critica su intento de ser reelegido, pero el desencanto con los líderes de la oposición liberal es mucho mayor (81,1%).

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