Hoy se cumplen cuatro años desde que Daniel Ortega hiciera derroche de promesas en materia económica.
El 19 de julio del 2006, mientras festejaba el 27 aniversario de la revolución sandinista, Ortega prometió transformar la economía del país en una “más justa”, que diera la “oportunidad de riqueza a todos los nicaragüenses”.
Aseguró que combatiría el “capitalismo salvaje” y que en su gobierno nadie pediría limosna, pues esto es “indigno” y “una violación a los derechos humanos”.
Cuando era candidato a la Presidencia además aseguró que durante su mandato la migración de nicaragüenses al exterior se frenaría, y que más bien legalizaría a los nicas indocumentados en el extranjero.
Como si esas promesas no bastaran, el entonces candidato presidencial afirmó que las remesas que llegaran al país lo harían sin ningún costo de envío; dijo que el Estado asumiría el costo del mismo. La otra gran promesa hecha por Ortega fue la instalación de un banco de fomento a la producción.
De todos esos compromisos adquiridos por Ortega públicamente, sólo el último se ha hecho realidad, aunque parcialmente. Durante los primeros años de gobierno de Ortega el modelo económico continúa apegado a las reglas de los organismos financieros internacionales.