La Selección Nacional de Boxeo Aficionado ayer en el desfile inaugural en el Estadio Olímpico de Mayagüez. LA PRENSA/C. MONTEALTO

Listo para brillar

El cuarto donde está hospedado el boxeador Ismael Mendoza tiene una vista casi de postal al mar que rodea a Puerto Rico y que acaricia con sus aguas por el momento tranquilas, las costas de Mayagüez, donde se realizan los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

DESDE MAYAGÜEZ, PUERTO RICO

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Hace cuatro años, Ismael Mendoza estuvo en un tope de nivel Centroamericano y del Caribe en el que ganó medalla de bronce. Ahora con la experiencia de su lado, el púgil pinolero espera ganar no sólo una batalla, también la guerra por una medalla de mayor peso.

“Voy a hacer la lucha, yo viene aquí a competir, no sólo a participar”, confesó Mendoza, quien además de un sobresaliente historial en el deporte ha logrado escalar alto en las esferas militares.

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El cuarto donde está hospedado el boxeador Ismael Mendoza tiene una vista casi de postal al mar que rodea a Puerto Rico y que acaricia con sus aguas por el momento tranquilas, las costas de Mayagüez, donde se realizan los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Como si fuera la calma antes de la tormenta, Ismael se sumió en sus pensamientos con la vista fija en el mar que se pierde en el horizonte, tras una ardua sesión de entrenamiento de la selección de boxeo pinolera, realizada en la Villa Centroamericana y del Caribe, donde está alojada la delegación nica.

“Yo vengo a hacer mi trabajo y hacerlo lo mejor de mí”, comentó el atleta pinolero, miembro del Ejército de Nicaragua, en el que tiene el grado de Teniente Primero.

Ismael es la principal pieza de artillería en el arsenal de boxeadores que presenta Nicaragua en Mayagüez. Pero con todo y la confianza depositada en el púgil pinolero, su pólvora no está del todo calibrada.

“En Nicaragua tengo el problema y es que no hay pesos como el mío que me ayuden a guantear y eso es una gran limitación”, mencionó Ismael, quien combate en los 91 kilos.

“El guanteo es algo importante, es como una pelea pero con la diferencia que no es oficial, pero te ayuda a calibrarte, a mejorar los reflejos y a conseguir la distancia para golpear a tus rivales”, añadió.

“Gracias a Dios en el Ejército de Nicaragua me da permiso de entrenar y no hay conflictos con el alto mando”, explicó Mendoza, quien además confiesa que le tomó 10 años de su vida llegar hasta el grado de teniente primero en el Ejército de Nicaragua.

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