CARACAS/ EFE
Un equipo multidisciplinario de medio centenar de forenses analizó ayer los restos del Libertador Simón Bolívar en Caracas, hecho que el ministro del Interior, Tareck El Aissami, que presenció las labores, calificó de “importante” en la estatal Venezolana de Televisión.
La operación, que comenzó el jueves y duró unas 19 horas, fue también presenciada por la fiscal general Luisa Ortega y revelada más tarde por el presidente venezolano, Hugo Chávez, hacia la una de la madrugada (hora local) a través de su perfil en Twitter. “A partir de esta misma madrugada estaremos informando detalles del procedimiento científico que se vino siguiendo con los restos heroicos de Bolívar”, escribió el gobernante.
Uno de los objetivos de la exhumación, según versiones difundidas en la capital venezolana, es aclarar si Bolívar murió de tuberculosis, versión consolidada históricamente, o fue asesinado, hipótesis defendida por Chávez. “Yo no me convencí de que Bolívar murió de tuberculosis”, porque “tres meses antes de morir, Bolívar recorrió no sé cuántos kilómetros hasta Bogotá”, manifestó en noviembre de 2007.
Otros de los mensajes emitidos por Chávez reflejaron, más allá de la faceta científica, el carácter emotivo de la exhumación y análisis de restos de Bolívar.
“Hola, mis amigos! Qué momentos tan impresionantes hemos vivido esta noche! Hemos visto los restos del gran Bolívar! Dije con Neruda: Padre nuestro que estás en la tierra, en el agua y en el aire. Despiertas cada cien años cuando despierta el pueblo”, dijo Chávez.
“Confieso que hemos llorado, hemos jurado. Les digo: tiene que ser Bolívar ese esqueleto glorioso, pues puede sentirse su llamarada”, añadió.
Y agregó: “Dios mío, Dios mío; Cristo mío, Cristo nuestro, mientras oraba en silencio viendo aquellos huesos, ¡pensé en ti! Y cómo hubiese querido y cuánto quise que llegaras y ordenaras como a Lázaro: levántate Simón, que no es tiempo de morir. ¡De inmediato recordé que Bolívar vive!”.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A