CIUDAD JUÁREZ/ AP/ AFP
El crimen organizado montó una trampa y atacó, el jueves en la noche, a la Policía Federal de forma inédita con un coche bomba en la fronteriza Ciudad Juárez, en una escalada de la violencia del narcotráfico en México.
El alcalde de Ciudad Juárez, José Reyes, expresó ayer que la Policía Federal le confirmó que se trató de un coche bomba, mientras el jefe militar responsable de la zona señaló que se pudieron haber utilizado hasta 10 kilogramos de un explosivo aún no determinado.
- Al menos 7,048 personas han sido asesinadas este año en crímenes relacionados con el narcotráfico en México, lo cual eleva a 24,826 el acumulado desde diciembre de 2006, cuando asumió el presidente Felipe Calderón, informó ayer la Fiscalía.
El presidente Calderón, tras asumir el poder, lanzó lo que llamó una guerra contra los cárteles del narcotráfico, y ordenó el despliegue de 50,000 militares en las zonas más violentas.
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En México no se había registrado el uso de vehículos con explosivos para atacar a las autoridades, que mantienen una lucha contra los cárteles de las drogas, señalados de provocar una espiral de violencia que ha dejado más de 24,800 asesinatos desde diciembre del 2006.
TRAMPA A LA POLICÍA
Reyes informó que los agresores tendieron una trampa a la Policía Federal al realizar una llamada en la que se reportó a un agente municipal herido. Refirió que al llegar la Policía Federal al lugar, y mientras paramédicos atendían al supuesto agente local, estalló el vehículo que ya se encontraba en el lugar.
Las autoridades reportaron la muerte de un policía federal, un agente municipal y un paramédico, mientras que al menos nueve personas más resultaron lesionadas.
En una pared de la ciudad fronteriza con El Paso, Texas, fue pintada una leyenda firmada presuntamente por el cártel de las drogas de Juárez. “Esto que pasó en la (calle) 16 le va a seguir pasando a todas las autoridades que siguen apoyando al Chapo”, en referencia al apodo con el que se conoce a Joaquín Guzmán, señalado como líder del cártel rival de Sinaloa. La leyenda concluía con una advertencia: “Todavía tenemos carros bomba”.
REPRESALIA DE LA LÍNEA
La Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) señaló que el atentado habría sido una represalia del grupo conocido como La Línea por el arresto de uno de sus presuntos líderes, Jesús Acosta Guerrero, sucedido horas antes. La Línea es considerado el brazo armado del cártel de Juárez.
El general de brigada Eduardo Emilio Zárate, comandante de la V Zona Militar, informó que sí se utilizaron explosivos. Aclaró que aún no saben qué tipo de explosivo fue utilizado, aunque señaló que pudo haber sido alguno de tipo comercial. “Y esto pues también nos pone en otra preocupación, porque así como adquirieron pueden seguir adquiriendo”, señaló.
Refirió que el vehículo utilizado quedó partido en dos. La parte delantera se estrelló contra una camioneta de la Policía Federal que se incendió y la trasera salió disparada unos 10 metros y golpeó a un vehículo particular.
Zárate dijo que en el lugar encontraron una serie de baterías conectadas hacia un celular, el cual estaba quemado. Se presume que de esa manera fueron detonados los explosivos desde una distancia que permitía ver a los policías.
El procurador general Arturo Chávez mencionó que no cuenta con información para confirmar un vínculo entre la detención de Acosta, alias “35”, con el ataque a los policías federales. Acosta, puesto a disposición de la Procuraduría General, es señalado de al menos 25 asesinatos, sobre todo de narcotraficantes rivales.
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