Cruise y DÍaz. LA PRENSA/AFP/ ALFREDO ESTRELLA

Irreal, absurda y exagerada

Dos grandes estrellas, Tom Cruise y Cameron Díaz; un director eficaz, James Mangold, y una historia de acción mezclada con amor. Una apuesta en principio segura si no fuera porque

Redacción Internacional/EFE


Dos grandes estrellas, Tom Cruise y Cameron Díaz; un director eficaz, James Mangold, y una historia de acción mezclada con amor. Una apuesta en principio segura si no fuera porque Knight and Day es tan irreal como un lujoso folleto turístico.

Porque eso es lo que Cruise y Díaz hacen en un filme con una exagerada puesta en escena para una historia que se pasea por el mundo y en la que los encierros de los Sanfermines se dan una vuelta y pasan por Sevilla.

Knight and Day es el último intento de Cruise por recuperar el trono perdido de actor más querido por el público.

Para ello se ha rodeado de otra de las favoritas de la audiencia, la rubia y encantadora Díaz, con quien protagoniza una historia de espías, acción y humor, mucho humor.

Aunque quizás demasiado. Porque si a algo se parece esta película es al género absurdo tipo Airplane!

Si ese era el objetivo, cumplido de sobra. Su guión mueve a la risa hilarante en más de una ocasión. Un ejemplo: Cruise matando a los ocupantes de un avión mientras Cameron Díaz se acicala en el baño sin enterarse de nada.

El problema está en si Cruise y Mangold buscaban algo más serio. Entonces quizás deberían haber trabajado un poco más un guión que hace aguas por todos lados en su búsqueda del lucimiento más absoluto para sus estrellas.

Knight and Day cuenta la historia de Roy Miller (Cruise), un tipo que mata a diestra y siniestra sin despeinarse y en cuyo camino se cruza June Havens (Díaz), una joven experta en restaurar coches antiguos.

La batalla en la que está inmerso Miller es por el control de una pila inagotable. Y frente a él, el malo, interpretado por el habitualmente eficaz Peter Sarsgaard.

UN PEQUEÑO DESPISTE

En la lucha por hacerse con la batería los protagonistas pasan por Nueva York, Austria o España. Más concretamente por Sevilla, donde se desarrolla una de las escenas más surrealistas del filme.

Una persecución de coches que se topan de frente con un encierro de los Sanfermines pamplonicas. Un pequeño despiste de 945 kilómetros, que son los que separan Pamplona de Sevilla, una nadería sin importancia a juicio de los guionistas.

Si se obvian esos detalles, la película es entretenida, está rodada con ritmo y los diferentes paisajes sirven de atractivo escenario para una pareja que aún conserva el gancho.

Knight and Day se estrenó esta semana en España, Argentina o Brasil, entre otros países, incluido Nicaragua.

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