Parálisis financiera

Si invertir y construir activos que pongan dinero en tu bolsillo puede ayudarte a salir financieramente adelante, ¿por qué las personas no invierten y continúan su vida protestando contra su jefe, compañeros de trabajo o de vida, la crisis, la competencia o cualquiera que sea “el enemigo de turno”, que les impide salir adelante?

Educación financiera

Si invertir y construir activos que pongan dinero en tu bolsillo puede ayudarte a salir financieramente adelante, ¿por qué las personas no invierten y continúan su vida protestando contra su jefe, compañeros de trabajo o de vida, la crisis, la competencia o cualquiera que sea “el enemigo de turno”, que les impide salir adelante?

Hay razones distintas para cada persona, dependiendo de sus vivencias y educación; sin embargo, la mayoría puede clasificarse en tres grandes categorías:

Falta de conocimiento o experiencia: No sé cómo empezar a invertir, no sé vender, no sé dónde conseguir financiamiento o inversionistas, no sé nada de negocios…

Baja autoestima: Nunca fui bueno en los negocios, no soy bueno vendiendo, nunca podré conseguir dinero para la inversión, soy demasiado viejo, soy demasiado joven, eso nunca funcionará en este país, acá nada puede tener éxito…

Miedo a fracasar: invertir es riesgoso, tengo miedo a perder dinero, qué pasa si las cosas no salen como espero (si no vendo, si no gano, si los costos son mayores de lo esperado). Me siento cómodo como estoy, estoy bien así, ¿para que arriesgarme?

De las tres razones, la que paraliza más a las personas es la tercera, el miedo a fracasar. Es la que más excusas genera para impedirnos progresar.

El primer paso para resolver un problema es entender el porqué del mismo, dimensionar la raíz que lo origina. Analicemos cada una de las tres categorías:

Falta de conocimiento o experiencia: En realidad nadie nace sabiendo. Todos tenemos una primera vez. La forma de aprender, cuando uno no conoce algo, es intentar dando primero “pequeños pasos” que nos permitan “aprender haciendo”.

El conocimiento también podemos buscarlo en otras personas, inversionistas exitosos (algunos dan conferencias, otros escriben libros) o empresas que den coaching o entrenamiento en el área de negocios. El internet es una fuente inagotable de información.

Baja autoestima: Condicionada por aprendizajes pasados, o por alguna mala experiencia en los negocios que nos dicen a nosotros mismos “sabía que no iba a funcionar”.

La mejor forma de ir reduciendo la baja autoestima es ir logrando “pequeñas victorias” sucesivas, o sea, haciéndonos y cumpliendo pequeñas metas que nos propongamos, teniendo la disciplina de la persistencia y una actitud positiva, podremos mostrarnos a nosotros mismos que “sí podemos”.

Miedo al fracaso: Al igual que aprender a manejar una bicicleta, el que no está dispuesto a arriesgarse y sufrir pequeñas caídas, nunca aprenderá a invertir y tendrá probablemente que vivir en un futuro no lejano de una jubilación cada vez más pequeña o disminuida por la inflación (aumento de precios).

Hay que ponerse límites de pérdida (cuánto estoy dispuesto a perder) y pensar con realismo “qué es lo peor que podría pasar si las cosas van mal”. Probablemente el resultado real del peor escenario no será tan malo o tan grande como el miedo que tenemos de invertir y perder. Recuerda que siempre puedes volver a empezar.

Si nos educamos financieramente, hacemos un plan de entrada y de salida de la inversión y si satisfacemos una necesidad real y masiva de las personas con calidad, buen precio, actitud positiva y perseverancia, al final tendremos éxito.

El autor es director de Promifin, programa financiado por la Cooperación Suiza en América Central.

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