León Núñez

La Chayo, Daniel y Arnoldo: problemas del lenguaje

E n cualquier lugar de Nicaragua, incluidas las comarcas más recónditas de la RAAN, la RAAS y Río San Juan, cuando se habla de “la Chayo” —aunque no se mencione su apellido— la gente piensa inmediatamente que se trata de doña Rosario Murillo de Ortega. Lo mismo sucede con Daniel y Arnoldo, de quienes no se necesita hablar de sus apellidos para que se entienda que se trata de Daniel Ortega Saavedra y de Arnoldo Alemán Lacayo.

Yo creo que en Nicaragua los únicos nombres que actualmente tienen “carta única de ciudadanía” son los de “la Chayo, Daniel y Arnoldo”, como si fueran las únicas personas que existen en este país con esos nombres.

Hace varios años yo pensé —y lo escribí en un artículo periodístico— que el nombre de Carlos también iba adquirir “carta única de ciudadanía”, pues algunas personas que aman el figureo siempre hablaban de que Carlos va, de que Carlos viene… (Figureo social) de que el helicóptero de Carlos, de que el avión de Carlos, de que Carlos quiere que lo acompañe a Europa… (Figureo turístico) y de que Carlos lo invitó a navegar en su yate con unas chavalas… (Figureo erótico). Ante tanta mención del nombre de Carlos, pregunté que a cuál Carlos se referían y me dijeron que se referían a Carlos Pellas.

El tiempo se encargó de decirnos que el nombre de Carlos, sin apellido, no pudo adquirir “carta única de ciudadanía”, pues estaba solamente circunscrito al círculo de amigos y empleados del señor Pellas. Es indudable que si alguien hablara en San Miguelito, Morrito, El Almendro, etc., de Carlos, la gente preguntaría por su apellido, lo que no sucedería si se hablara de “la Chayo, Daniel y Arnoldo”.

Es importante señalar que la utilización del artículo “la” —“la Chayo”— es indispensable para saber que se trata de la Primera Dama, porque si yo no utilizara el artículo “la” y hablara, por ejemplo, de que “me cae bien Chayo”, nadie iba a pensar que lo que estoy diciendo es que me cae bien doña Rosario Murillo de Ortega. Es más, nadie sabría si estoy hablando de un hombre o de una mujer porque “Chayo” puede llamarse un hombre como “Chayo” puede llamarse una mujer.

Por otra parte, debo señalar que no debe utilizarse –para referirse a la señora Murillo de Ortega— el diminutivo de “Chayito”. Si yo dijera que “voy a visitar a la Chayito”, nadie se imaginaría que voy a visitar a “la Chayo”, la esposa de Daniel. En todo caso, la gente podría pensar que voy a visitar a la dueña del establecimiento de carne asada “la Chayito” que está situado del Cementerio Oriental media cuadra al lago.

Mucha gente estima que no es correcto anteponer el artículo “la” a los nombres de las mujeres. Quizás no sea correcto con nombres como Juana, Gloria, Estela… que son nombres exclusivos de mujeres. Pero cuando a una mujer, que tiene un nombre que puede ser utilizado por un hombre, no se le antepone el término de “doña”, “señora” o “señorita”, yo creo que es procedente emplear el artículo “la” para saber que se trata de una mujer.

La verdad es que produce confusión de “género” el hecho de que existan mujeres que tienen nombres de hombres y de hombres que tienen nombres de mujeres.

Recuerdo que un Juez de Distrito granadino recién llegado a Acoyapa empezó a leer en voz alta la lista de jurados: doña Rosario Hernández Reynoso, doña Isabel Aguilar Calero, doña Rosa Cabrera Sirias, doña Mercedes Blandón Molina, doña Dolores Ruiz Ibargüen, doña Carmen Sequeira Soto… El Juez interrumpió la lectura y dijo: “Ideay, en este pueblo todos los jurados son mujeres”. El secretario le informó que todas las personas que había mencionado no eran mujeres, que eran hombres. Entonces el Juez le entregó la lista al secretario y le dijo que a cada jurado le antepusiera “don” o “doña” o “señorita”, según fuera hombre o mujer.

Un equipo de especialistas en sociología lingüística, perteneciente a la asociación de analistas políticos de Acoyapa residentes en Managua, sostiene unánimemente que el caso de “la Chayo” —la utilización del artículo “la”— está clarísimo, porque en Nicaragua “la Chayo” es única.

Pero tratándose de Daniel y Arnoldo, mis paisanos están estudiando si se les debe anteponer el artículo “el”, para que sean conocidos como “el Daniel” y “el Arnoldo”. En España se solía anteponer el artículo “el” a nombres o apodos de conocidos delincuentes: “el Jóse” (así con acento), “el Rafa”, “el Pipa”, “el Chupa”, “el Peca”….

A este respecto, dicen mis coterráneos que el problema que presenta el artículo “el” es que se utiliza mucho en el mundo del hampa, a la cual no se pretende vincular ni a Daniel ni a Arnoldo. En todo caso, dicen los citados especialistas que para evitar malos entendidos podría estudiarse la posibilidad de que Daniel sea conocido como “el mentado Daniel” y que Arnoldo sea conocido como “el mentado Arnoldo”, para así dejar establecido que no sólo un Daniel ni un solo Arnoldo existen en Nicaragua.

COMENTARIOS

  1. Harvey
    Hace 16 años

    Que bueno es leer un artículo suyo nuevamente, Acoyapa, Acoyapa, recuerdos vienen, tiempos que no volverán, me parece excelente que sea un distinguido representante del pueblo, que tenga prosperidad en su porvenir.

  2. LOS MENTADOS
    Hace 16 años

    Bueno esta bien `pomer el Articulo (él), porque les cae como anilllo al dedo ! con eso de el HAMPA, son de las familias conocidas en el bajo mundo y casi parecidos a los de Corcega y Sicilia!!!

  3. Julio Ignacio Cardoze
    Hace 16 años

    Muy ilustrativo en el uso de los articulos

  4. Arouet
    Hace 16 años

    Como demanda el rigor academico habria tambien que codificar y reglamentar aquellos casos atipicos pero curiosos. Por ejemplo, el de la carta universal transitoria como la que en su momento acredito a don Byron Jerez ( «ya vino Byron») y que Ud documento ampliamente, pero que ahora ha caducado. Otro caso curioso es el de aquellas personas que poseen carta universal de caracter apodistico, pero sin el «el» por delante. Ejemplo de esta caso es «Coyoles» , nunca » el Coyoles».

  5. Belisario L'opez Valdivia
    Hace 16 años

    !Vaya!, parece que hasta ahora se viene despertando de las majaderías que le dijo el Marqués Caldera Cardenal de Lacayo Sajonia Cosburgo Windsor y Borbón dos Sicilias. Su artículo esta simpático, don León y puede dar envidia a nobles ignorantes.

  6. Antepongamos respeto al pueblo
    Hace 16 años

    Hace falta anteponer a las elecciones generales Censos partidarios , elecciones primarias partidarias , y elecciones directa de dipuitados quizas asi comenzariamos a respetarnos entre ciudadanos y lideres .

  7. Juan PuebloBKCC
    Hace 16 años

    Gracias León Núñez, excelente literato e inteligente periodista, por tus valiosos y acertados aportes a la lucha por La Libertad y La Democracia. Tu estilo polifacético no es fácil, obviamente, ubicarlo en un estilo tradicional. En este caso, podemos decir que tenés (tienes) un éstilo muy personal, muy grato e interesante. Gracias Gran León, por cierto muy humano, nuevamente por tus aportes valiosos para el presente y futuro de Nicaragua. Juan PuebloBKCC.

  8. nica made in usa
    Hace 16 años

    Pues el mentado daniel,la mentada chayo y el mentado arnoldo,les quedo chiquito Don Vito Corleone

  9. Aura Lila Beteta
    Hace 16 años

    Y es que asi se habla en Acoyapa, desde en tiempos de mi abuelita y tu abuelito, Amelia Ruiz y Leonisas Ruiz, el idioma en nuestras familias se manejaba de igual forma. Cuando se referian a personas que no conocieran, expresaban al «mengano, mengana» o simplemente «el fulano, la fulana». Aver si en tu proximo escrito haces referencia mas definida. Conste, no lo hacian por menospreciar a ningun alma porque supieron tratar a sus trabajadores y amistades con respeto y carino. Saludos

  10. Denys Rocha
    Hace 16 años

    jajaja No entienden, Leon Nuñez no esta enseñando gramatica en este caso los articulos, no es mas que una satira mas de las muchas que el sabe escribir magistralmente para burlarse de los oprobiosos politicos que depredan la patria. Felicidades Leon, una mas del taller cajina.

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