Elvin Orozco consiguió la segunda victoria del Bóer con un excelente relevo, en el tercer juego de la Serie Final contra la Costa Caribe y pese a que ha trabajo bastante en dos partidos, está dispuesto a volver a la colina.
“Si Dios dispone, y hay necesidad, claro que puedo tirar. La verdad me siento bien”, comentó Orozco.
“Desde que vine yo dije que estaba listo para lanzar y me dijeron que fuera al bullpen, que yo era el primero en el relevo”, relató Orozco, quien llegó a sofocar el ataque de los caribeños en el quinto inning.
En la novena entrada Orozco dio un boleto y permitió un imparable que lo pusieron en aprietos, pero Donald Calderón obligó a batear para doble play a Ronald Garth para terminar el juego.
“La verdad salí a sacar ese inning, pero me sentí un poco cansado, mi brazo no tenía la misma velocidad. Gracias a Dios saqué un out, me dieron un hit, pero vino Donald y pudo realizar el trabajo”, indicó Orozco.
Por su parte, Mario Holmann, segunda base y segundo bate del Bóer, tuvo un buen partido al conectar par de imparables, que hubiesen sido tres de no ser por una gran atrapada de Mark Joseph en el jardín central.
“Gracias a Dios las cosas me han salido bien en esta final y esperamos que continué así”, dijo Holmann, quien anotó la segunda carrera de su equipo.
Holmann también se refirió a las pocas esperanzas que se le daba poco antes de iniciar el campeonato al Bóer, las que se extendieron hasta la semifinal, en la que barrieron a Rivas.
“Decían que este Bóer no iba a ganar nada, pero mirá, estamos a un paso de ganar la final y le hemos demostrado a todo el mundo que tenemos un buen equipo”, expresó.
“Este Bóer es un equipo totalmente distinto a los demás, que juega unido y hacemos las cosas bien”, aseguró Holmann.
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