
La jefa de la Policía Nacional, Aminta Granera, continúa siendo la figura más popular en Nicaragua, pero su liderazgo empieza a descansar cada vez más entre los simpatizantes del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
La más reciente encuesta de M&R Consultores, realizada entre el 19 y 28 de junio pasados, tiene un margen de error de más o menos 2.5 por ciento, y una confiabilidad del 95.5 por ciento.
El tamaño de la muestra es de mil 600 elementos y los consultados son personas mayores de 16 años, residentes en sectores urbanos, semirrurales y rurales de todo el país.
GRANERA YSU POPULARIDAD
Granera obtuvo un balance positivo de 68.2 por ciento, manteniéndose como la figura más popular, y es seguida por Vivian Pellas, quien alcanzó un 58.8 por ciento de balance positivo.
Monseñor Leopoldo Brenes, la ex presidenta Violeta Barrios y el jefe del Ejército de Nicaragua, Julio César Avilés, cierran las cinco posiciones que mejor opinión consiguieron de los encuestados por M&R Consultores.
No obstante, la popularidad de Granera ha decrecido entre los simpatizantes de la oposición.
Ese segmento la considera la quinta figura más popular (50 por ciento de balance positivo), por debajo de la ex presidenta Barrios, monseñor Brenes, Pellas y el diputado Eduardo Montealegre.
Entre el segmento de quienes son seguidores del FSLN, Granera toca las nubes de la popularidad con un 89.5 por ciento de balance positivo, sacándole clara ventaja a sus otros tres seguidores: el Presidente Daniel Ortega (82.6 por ciento); la primera dama, Rosario Murillo (74.7 por ciento) y Pellas (60.9 por ciento).
La Policía Nacional ha sido acusada por los opositores de estar bajo el dominio del FSLN.
Para Raúl Obregón, de la firma M&R Consultores, Granera ha sabido sortear las críticas que siguen a la Policía Nacional.
“Ella ha estado en la cresta de la ola en todas estas controversias que se han estado dando y la Policía, como institución, ha descendido significativamente y el segmento sandinista es un tercio de la población y ese tercio de la población tiene una excelente opinión de ella”, valoró Obregón.
“Ella (Granera) ha logrado sortear esto como persona, si ella hubiese sido identificada con lo que está pasando en la Policía, ella hubiese tenido un descenso significativo”, añadió.
POLICÍA CAUSA DESCONFIANZA Y EJÉRCITO PIERDE PUNTOS
En efecto, el 60.7 por ciento de los consultados dijo tener confianza parcial en la Policía Nacional y el 22.8 por ciento ninguna confianza.
Apenas el 15.3 por ciento expresó mucha confianza en la institución del orden público.
La Policía Nacional se ha mostrado tolerante con las protestas que realizan los miembros del FSLN, que incluyen morteros. Cuando las manifestaciones públicas han sido de otros sectores, como ocurrió recientemente en Chichigalpa, la historia ha sido diametralmente diferente.
En el primer año de gobierno de Ortega, en el año 2007, el porcentaje de encuestados que no tenía ninguna confianza en la Policía Nacional era del 19.9 por ciento. Ahora la cifra alcanza el 22.8 por ciento.
Finalmente, el 35.4 por ciento de los consultados considera positivo el trabajo realizado por la Policía Nacional, y un 35.1 por ciento opina todo lo contrario.
En el caso del Ejército de Nicaragua, cuyos jefes siempre evitan ofrecer declaraciones de ámbito político-partidario, empieza a sufrir una percepción negativa porque un elevado 40.7 por ciento cree que las fuerzas armadas son partidistas.
Además, un 17.7 por ciento los considera ineficientes, 15.6 por ciento corruptos y un 14.1 por ciento dice que no les interesa la población.
“Empieza, poquito a poco, a verse un Ejército más partidario, pareciera que la población está percibiendo eso”, afirmó Obregón.
La confianza parcial en el Ejército de Nicaragua es del 52.3 por ciento. El segmento que le tiene mucha confianza es del 33.7 por ciento y los que no tienen ninguna confianza suman el 9.8 por ciento.
Pese a todo, el Ejército de Nicaragua es la institución más confiable en el país, con un 76.1 por ciento de confianza, seguido por los medios de comunicación (68.8 por ciento), Iglesia católica (65.8 por ciento), organizaciones no gubernamentales (54.4 por ciento), Policía Nacional (51.1 por ciento), e iglesia evangélica (49.2 por ciento).
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