CARACAS/EFE
El Gobierno de Venezuela entregó ayer a agentes del Departamento Antidrogas de Estados Unidos (DEA) a tres colombianos que tildó de “importantes narcotraficantes solicitados” en esa nación y que fueron detenidos en los últimos días.
El ministro del Interior, Tarek El Aissami, expresó que la entrega de estas personas forma parte de los “resultados irrefutables” en la lucha antidrogas del Gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, desconocida por los informes gubernamentales de Washington, remarcó.
“En apego a los convenios internacionales, vamos a deportar a tres personas colombianas requeridas por Interpol por narcotráfico y otros delitos”, dijo El Aissami en el aeropuerto Internacional de Maiquetía, a 30 kilómetros de Caracas.
Los tres colombianos, introducidos en un avión con las siglas de la DEA bajo un fuerte dispositivo policial, fueron identificados como Carlos Rentería, Luis Tello y Carlos Ojeda.
El ministro subrayó que Rentería, de 65 años y detenido el pasado 4 de julio en una lujosa urbanización caraqueña, es “uno de los diez narcotraficantes más buscados en el mundo” por ser jefe del cartel colombiano del Norte del Valle.
El Gobierno estadounidense había ofrecido “una recompensa de cinco millones de dólares” por la captura de Rentería, quien también estaba acusado por “secuestros y asesinatos”, agregó el ministro venezolano sin revelar si Caracas reivindica esa suma.
Luis Frank Tello, acusado de integrar el cartel mexicano de Los Zetas, fue detenido el pasado 24 de junio, en tanto que Ojeda, conocido como “El Ingeniero del Mar”, fue capturado el mismo día por las autoridades venezolanas en el estado de Anzoátegui, en el este del país, y es requerido por Estados Unidos por tráfico de heroína y cocaína.
A diferencia de Rentería, quien no alzó la mirada en una actitud de aparente abatimiento, Tello y Ojeda lanzaron gritos y aparentes insultos al ministro mientras eran trasladados a la aeronave de la DEA.
Por su parte, la embajada de Washington en Venezuela calificó como un “hecho valioso y positivo” la captura y entrega a Estados Unidos de los tres narcotraficantes, a los que señaló de ser “individuos muy peligrosos y violentos”.
Venezuela suspendió en 2005 su relación con la DEA tras acusar a sus agentes de actuar como cualquier otro grupo de narcotraficantes, así como de adicionales labores de espionaje político.
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