SAN JOSÉ/AFP
Decenas de ambientalistas en Costa Rica iniciaron este lunes una caminata de 172 kilómetros, para exigir el cierre de una mina de oro de capital canadiense, de la que se pretende extraer un millón de onzas valoradas en unos 800 millones de dólares.
La caminata «Marchando por la vida» inició frente a la Casa Presidencial y se enrumbará en los próximos días hacia la población de Crucitas, poblado de la zona norte del país cercano a la frontera con Nicaragua.
«Es urgente que hagamos algo para parar la minería. No podemos permitir que se hagan este tipo de actividades mineras, donde el cianuro que se usa produce enormes daños a la ecología», dijo a una emisora local el ambientalista Víctor Rojas, uno de los organizadores de la marcha que despegó con unas 150 personas.
«Marchando por la vida» busca la eliminación del decreto ejecutivo que declaró de «conveniencia nacional» la explotación de la mina durante el gobierno de Oscar Arias, que finalizó el 8 de mayo.
La presidenta Laura Chinchilla, en uno de sus primeros actos oficiales, firmó un decreto de moratoria de la minería a cielo abierto.
Según los opositores, la explotación de la mina de la empresa canadiense Infinito Gold provocará severos daños en 120 hectáreas con abundantes especies de flora y fauna, y el cianuro contaminará fuentes de agua en la zona, entre ellos el río San Juan que divide a Costa Rica y Nicaragua.
Varias acciones de tipo legal han frenado el inicio de las explotaciones y un tribunal contencioso administrativo deberá pronunciarse si proceden o se suspenden definitivamente.