“Ahora me toca bailar con la fea”, Enrique Quiñónez diputado Bancada Democrática

Enrique Quiñónez vive en uno de los residenciales más exclusivos de Managua: Las Colinas. Un par de hombres, con armas cortas visibles, regula la entrada a la casa y, por si acaso, dos perros rottweiler de fiero aspecto patrullan el frente, y otros dos pitbull, de peor catadura, cuidan el patio trasero. Parece una casa en alerta. Como si de un momento a otro fuese a ocurrir un asalto.

Fotos de LA PRENSA/ Oscar Navarrete

Enrique Quiñónez vive en uno de los residenciales más exclusivos de Managua: Las Colinas. Un par de hombres, con armas cortas visibles, regula la entrada a la casa y, por si acaso, dos perros rottweiler de fiero aspecto patrullan el frente, y otros dos pitbull, de peor catadura, cuidan el patio trasero. Parece una casa en alerta. Como si de un momento a otro fuese a ocurrir un asalto.

Quiñónez es un virulento antisandinista. Desde la Asamblea Nacional, donde es diputado, y desde un programa radial, donde es comentarista, fustiga sin descanso al partido sandinista. Al mismo que combatió desde la Contrarrevolución en la década de los ochenta y al mismo que espera derrotar con Eduardo Montealegre como candidato en las próximas elecciones. Sin embargo, siente que los espacios de participación política se van achicando. Y asegura que volverá a tomar las armas si Ortega logra imponerse en un segundo mandato violentando la ley y cerrando la posibilidad que otros candidatos puedan disputarle el poder. Es una decisión que, asegura, ya platicó con su familia.

Desde esas credenciales, causó estupor cuando recientemente apareció Enrique Quiñónez como representante de Alianza Liberal Nicaragüense, ALN, un partido que se considera una creación de la conspiración sandinista. Una especie de “quinta columna” entre la oposición. Quiñónez sabe de esto, porque en esta misma entrevista reconoce que participó a la par de Arnoldo Alemán en la estrategia de quitarle este partido a Eduardo Montealegre, una estrategia que desarrollo el PLC con la complicidad sandinista, dice. “Yo estaba en el Comité Ejecutivo Nacional y participaba en las conspiraciones de Arnoldo Alemán, cuando le fue quitada (ALN) a Eduardo Montealegre, casualmente por Arnoldo Alemán y ejecutada por el Frente Sandinista, para que Eliseo Núñez (Hernández), quien era el presidente, dejara huérfano a Eduardo Montealegre”.

Sin embargo, dice que hay miembros de ALN que quieren cambiar las cosas y considera que ALN podría ser el vehículo en el cual se monte la oposición unida, sin depender del PLC que controla Arnoldo Alemán. “Es como cuando en la guerrilla usábamos los fusiles rusos recuperados”, compara.

¿Dónde está Enrique Quiñónez? ¿Está acaso dando otro bandazo al aparecer acuerpando a ALN?

Estoy donde yo siento que puedo hacer una real oposición contra el partido de Gobierno. Carecemos, la oposición, y por eso hemos sido criticados, de una verdadera estrategia. Mantengo mi apoyo a Eduardo Montealegre, permanezco en la Bancada Democrática, sin embargo le he dejado claro, que yo no doy un paso con Arnoldo Alemán. Arnoldo Alemán, desgraciadamente, es parte de la estrategia del Frente Sandinista, pero, aparte de Arnoldo Alemán ya no hay estrategia.

Habla de estrategia equivocada. ¿Usted está proponiendo alguna alternativa?

[doap_box title=»El bandazo de un arnoldista» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Hace apenas unos años Enrique Quiñónez decía a toda voz: “Soy Resistencia, liberal, somocista y ahora, a mucha honra, arnoldista”. Se ufanaba de ser el “primer arnoldista” y el que más lo apoyó cuando el ex Presidente enfrentó los escándalos por corrupción que lo llevaron a la cárcel y a ser presa del Frente Sandinista.

Quiñónez, de 50 años, licenciado en Derecho y con una maestría en Derecho Constitucional y Políticas Públicas, fue cadete de la Academia Militar en tiempos de Anastasio Somoza, luego tuvo una discreta participación militar en los primeros años de la Contrarrevolución, para después pasar a formar parte de la retaguardia política de los contras en Miami, EE.UU. Con el triunfo de doña Violeta Barrios de Chamorro, Quiñónez vino a Nicaragua y se integró a la política, primero en el Partido Resistencia Nicaragüense (PRN) y luego con el PLC.

Con Alemán comenzó a distanciarse desde el 2006, cuando primero fue postulado para la presidencia de la Asamblea Nacional y luego abandonado por su propio partido. “A espaldas mías, en momentos tensos de negociación, se había mandado a negociar con el Frente Sandinista sin haberme comunicado a mí”. A medida que se distanciaba de Alemán, se acercaba a Eduardo Montealegre a quien durante la campaña del 2006 llamaba con mucho desparpajo “ratoncito cuchumbalero”.

¿Usted es ahora tan antiarnoldista como antisandinista ha sido?

Desgraciadamente, el Frente Sandinista es mi adversario, mi enemigo, como le quieran llamar. Arnoldo es la persona que, por cobardía, por intereses personales, le cedió al Frente Sandinista la posibilidad de llegar a la situación en la que estamos viviendo los nicaragüenses y eso no lo olvido. Yo tuve discusiones fuertes con Alemán. No es una diferencia personal, son posiciones políticas”.

El Frente Sandinista le conoce el perfil sicológico y político a Arnoldo Alemán de la ‘A’ a la ‘Z’, y si hay alguien con quien el Frente Sandinista se sentiría sumamente cómodo de que corriera como candidato en las próximas elecciones, desgraciadamente, se llama Arnoldo Alemán.

[/doap_box]

ALN ha sido criticada. Las posiciones de los diputados, no del partido. No han sido correctos. Hasta cierto punto han fallado. Pero si ponemos en una balanza las fallas del PLC, de todo lo que ha dado el PLC en los diferentes poderes del Estado, al cederle al Frente Sandinista posiciones de control, pesan más que las mismas de ALN.

ALN ya no tiene la estrategia que en algún momento montó el propio Arnoldo Alemán, primero de quitarle el partido a Eduardo Montealegre, luego que junto a Eliseo Núñez unificar el PLC y ALN, y dejar huérfano político a Eduardo, donde no pudiera con su movimiento tener casilla para correr.

¿Usted confía en ALN?

Yo confío en mi olfato. Desde hace meses les vengo diciendo a los ALN que no pueden ellos salirse, autoexcluirse, de la situación política, de la búsqueda de esas primarias que queremos todos los nicaragüenses. Ellos me llamaron y me dijeron que estaban en toda la disposición de participar siempre y cuando yo los representara, y yo los represento y acepté al partido ALN, no a la bancada ALN.

 

¿No se está metiendo Quiñónez en la cueva del lobo? Porque se ha acusado a ALN de ser un instrumento del Frente Sandinista.

No, no, no… Lo que yo me resisto es a quedarme de brazos cruzados, a quedar secuestrado por la casilla de Arnoldo Alemán por un complejo, voy donde me den la oportunidad de luchar. Es como decir cuando andábamos en la guerrilla: no ocupemos los fusiles AK que se recuperan porque son rusos y si no nos dan los gringos los M16 no vamos a luchar. Mi posición es diáfana, yo he sido consecuente con mi posición, soy un luchador nato y lo que no creo es que a Nicaragua le convenga que Arnoldo Alemán se salga con la suya. No estoy justificando, se tendrían que justificar los diputados de ALN. Yo no me estoy saliendo de la Bancada Democrática.

No quiero quedarme de brazos cruzados porque dicen que ALN es un satélite del Frente Sandinista. Hay gente ahí que no aprueba las posiciones de algunos diputados, pero esa casilla que la llevó Eduardo Montealegre a ser la segunda fuerza política, esa casilla que le fue quitada bajo la estrategia de Arnoldo Alemán, porque yo estaba en el Comité Ejecutivo Nacional y participaba en las conspiraciones de Arnoldo Alemán, le fue quitada a Eduardo Montealegre casualmente por Arnoldo Alemán y ejecutada por el Frente Sandinista, para que Eliseo Núñez, quien era el presidente, dejara huérfano a Eduardo Montealegre. Hubo una sacudida, salió el señor Eliseo Núñez que ahora apoya a Alemán.

Pero no me ha dicho cuál cree usted que es la solución. ¿Hacia dónde camina su estrategia?

En este momento, es la representación que nosotros podamos tener en una mesa de negociación donde hemos visto que claramente la controla en su gran mayoría partidos satélites del PLC.

¿Entonces usted lo que quiere es hacerse oír en esas reuniones de unidad?

Exactamente. Si no, no hubiera aceptado, independientemente del costo político que yo sabía que podía pagar. Pero en política un día sos héroe, otro día sos malo y en una semana volvés a ser héroe, en el sentido que al final los resultados son los que nos dan la razón o nos condenan.

¿Usted siente que en estos momentos le están asignado el papel de malo?

Por mi posición que ha sido antisandinista… la gente, o los medios, mejor dicho, se asustan y algunos especulan que a mí me ha comprado el Frente Sandinista, se ha hablado de vehículos que me ha dado, un poco de zoncerías…

¿Ha recibido favores del Frente Sandinista?

Ninguno.

La liberación de su hermano en el juicio que tenía…

¡Ninguno! Y le puedo decir a usted que el día viernes (2 de julio) fue citado otra vez porque el abogado de la contraparte metió un incidente de nulidad de sentencia y volvió el juez a citarlo a una audiencia especial… El juicio sigue.

Yo lo oí decir en el juicio que no esperaba justicia porque los tribunales están completamente controlados por el orteguismo. Entonces es lógico que pensar que si su hermano tuvo una absolución es porque esa justicia controlada por el sandinismo así lo quiso.

 

Bueno… Pero también porque nosotros presentamos un montón de nulidades… Y seguimos en este martirio.

¿Podríamos ver a Quiñónez votando junto con la bancada sandinista como lo ha hecho ALN?

¡Jamás! ¡Jamás! Yo estoy dispuesto a votar por los hombres y mujeres que la Bancada Democrática presentó para los cargos de elección popular. No estoy dispuesto a votar por los magistrados sivergüenzas que están en este momento en el Consejo Supremo Electoral, mucho menos por la reelección de Ortega, pero no tengo ningún compromiso de apoyar a los candidatos de Arnoldo Alemán. Ellos han dicho que yo puedo dar mi voto por la reelección de Ortega, y yo te voy a hablar claro: por mis hijos, que es lo más sagrado que tengo, jamás van a ver a Enrique Quiñónez al lado de la bancada del Frente Sandinista.

Si sólo le quedara elegir entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, ¿adónde los veríamos?

Ninguno de los dos. Por eso estoy luchando. No soy de los que me conformo, no soy de los que se rinden. Voy a luchar. Creo que lo mejor que le puede pasar a Nicaragua es llevar a un hombre como Eduardo Montealegre, y yo voy a luchar para que al final Eduardo Montealegre tenga la casilla y las fuerzas democráticas podamos correr unidas. La estrategia del Frente Sandinista es llevarnos a esa disyuntiva: o Arnoldo Alemán o Daniel Ortega. Y si tengo al final, si aquí en Nicaragua los espacios políticos se cierran, si aquí en Nicaragua tenemos en las próximas elecciones un Consejo Supremo Electoral con las mismas personas y Daniel Ortega quiere seguir violentando la Constitución, posiblemente veas a Enrique Quiñónez otra vez en las montañas de Nicaragua. Quiero ser franco. Eso lo saben mis hijos, lo sabe mi familia.

¿No teme que ALN vuelva a apuñalar las intenciones de construir una estrategia opositora?

Yo he conversado con miembros de ALN que están completamente a favor de un cambio de posiciones de ALN, sin embargo si no se les da la oportunidad y nosotros mismos los apartamos… Arnoldo Alemán está esperando el momento de atraer a los ALN, amarrarse con los ALN y dejarnos sin oxígeno político.

¿Hay un distanciamiento con Eduardo Montealegre?

Ninguno. Con Eduardo he platicado…

¿Avala lo que está haciendo?

Respeta mi posición. Yo entiendo que en este momento me toca bailar con la fea, pero tenga la seguridad que si Dios nos ayuda y creamos conciencia todos, esa fea se va a convertir en una bonita, si es que se puede, donde todas las fuerzas democráticas podamos unirnos y hacer una excelente campaña contra el Frente Sandinista, de lo contrario sería quedar secuestrado por el Frente Sandinista a través de Arnoldo Alemán.

Ver en la versión impresa las paginas: 6 ,8 ,26

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí