El español Vicente Del Bosque no se altera aun en las situaciones de máxima presión. LA PRENSA/AFP PHOTO / JOHN MACDOUGALL

El duelo de las estrategias

La batalla de la Copa del Mundo no solo se verá en el campo donde 22 jugadores dejarán sus almas por ganar el máximo título del futbol.

Enviada Especial/ Johannesburgo

La batalla de la Copa del Mundo no solo se verá en el campo donde 22 jugadores dejarán sus almas por ganar el máximo título del futbol.

En el banquillo técnico habrá una lucha de imposición de estilos, Vicente del Bosque, el estratega de España, y por otro lado Bert Van Marwijk, de Holanda.

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Del Bosque, que es el seleccionador número 50 en la historia de la Roja, ha mantenido el estilo de juego y el grupo con el que triunfó Luis Aragonés, pero ha supuesto un cambio radical, en otro aspecto. El temperamento de Aragonés, espontáneo y en ocasiones polémico, ha dejado paso al estilo discreto, prudente y paciente. Del Bosque es el prototipo de hombre tranquilo, que no altera el tono ni pierde los papeles ni en las situaciones de máxima presión.

Su carácter conciliador y buenas maneras, y su habilidad para la gestión de vestuarios difíciles, han sido clave para lograr una transición discreta y serena en la Roja y mantener así el rendimiento y la cohesión de un grupo talentoso.

VAN MARWIJK LLEGÓ A REVOLUCIONAR

Desde que se hizo con las riendas de la Naranja Mecánica, en substitución de Marco van Basten en el verano de 2008, el suegro de Mark van Bommel ha realizado un trabajo excelente.

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Su fase de clasificación ha sido histórica, con ocho victorias en otros tantos partidos. Ayudado por Frank de Boer y Phillip Cocu, Van Marwijk ha conseguido instaurar disciplina defensiva en la selección sin perder el tradicional buen juego holandés que tanto gusta a sus aficionados.

Antes de hacerse cargo del combinado nacional, Van Marwijk se forjó una sólida reputación en Holanda. Su primera experiencia fue en el Maastricht, equipo cuyas riendas asumió en 1982 y en el que permaneció cuatro años. Posteriormente, dirigió a cinco clubes más antes de llegar al Feyenoord de Rotterdam en el verano de 2000, el último de ellos el Fortuna Sittard, al que condujo a la final de la Copa holandesa. Ya en el Feyenoord, Van Marwijk alcanzó el éxito europeo conquistando la Copa de la UEFA en 2002.

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