Los holandeses se vieron relajados en su último entrenamiento. LA PRENSA/AFP PHOTO / THOMAS COEX

Todos concentrados

Eran las 7:15 de la noche del sábado en Johannesburgo cuando Holanda salió al campo del Soccer City para realizar su ambiente previo a la gran final.

Enviada Especial/ Johannesburgo

Eran las 7:15 de la noche del sábado en Johannesburgo cuando Holanda salió al campo del Soccer City para realizar su ambiente previo a la gran final.

En la Naranja Mecánica estaban todas las estrellas, no faltó Wesley Sneijder, Arjen Robben, luciendo su destreza con el balón en cada uno de los ejercicios.

En la línea de espera, al costado derecho, estaba un Mark Van Bommel que no le salían los centros muy bien y en tono molesto se quejaba de sí mismo, mientras Nigel de Jong le animaba para que siguiera practicando.

Transcurría el tiempo y el técnico Bert Van Marwijk, muy callado, sólo daba las instrucciones en el centro del campo.

Los jóvenes, Huntelaar, Robien Van Persie, Ibrahim Afellay, Ryan Babel y Elijero Elia, tratando de pasarle bien, tocando el balón, mientras las cámaras captaban cada movimiento.

Los primeros 30 minutos fueron ejercicios de jugadas aéreas que se abrían por las bandas y centraban a Robben o Sneijder y los otros 30 minutos fue un juego tranquilo en los que Van Marwijk se encargó de dividir en dos grupos, en los que Sneijder y Robben estuvieron separados.

Muy cerca de la cancha, en las gradas con los periodistas, estaba Ronald Koeman, una leyenda del futbol holandés que alzó la Eurocopa de 1988 con Holanda, apartado de la prensa, no quería dar entrevistas.

Pasé por donde estaba sentado, concentrado viendo los entrenamientos de los naranjas y en una pregunta informal sólo le pregunté qué pensaba de la final.

“Pues será reñida, sin lugar a dudas, pero vamos a ver qué pasa mañana (hoy)”, respondió amablemente con una sonrisa.

Holanda se fue a los vestidores y una hora después apareció España. El primero en salir fue Fernando Hierro, ex jugador de la selección y el Real Madrid, el segundo fue Xabi Alonso, se notaba con algunas molestias, su pierna derecha tenía algunas vendas que cubrían algunos golpes o cortes, pero siguió tocando el balón una vez que salieron sus compañeros.

Gerrard Piqué era el más alegre de todos, se daba bromas con Carles puyol y Cesc Fábregas. No paraba de molestar a sus compañeros hasta que llegó Vicente del Bosque a poner el orden.

Por el otro extremo salía Pepe Reina e Iker Casillas, y de manera aparatada, ingresaba al campo Víctor Valdés, que se fue a tocar balón junto a Andrés Iniesta y Sergio Busquets.

El último en entrar al campo fue David Villa, las cámaras lo esperaban con ansiedad y fue el que acaparó la atención. El Guaje no sonreía, estaba serio, concentrado en el trabajo.

Todo iba tranquilo, pero ver los entrenamientos de España sólo fue abierto para los medios por 15 minutos, Vicente dio las gracias y se despidió.

“Hasta mañana, que les vaya bonito”, dijo de manera graciosa.

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