LA PRENSA/ARCHIVO

En escena con Evelyn Martínez

Envuelta en glamour, Evelyn Martínez nos recibe en la comodidad de su hogar. De contextura delgada, cabellera negra y unos labios que reflejan un rojo carmín, la actriz de 62 años nos abre las puertas de su corazón para deleitarnos con su mejor puesta en escena: su vida entre la música y el teatro.

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Envuelta en glamour, Evelyn Martínez nos recibe en la comodidad de su hogar. De contextura delgada, cabellera negra y unos labios que reflejan un rojo carmín, la actriz de 62 años nos abre las puertas de su corazón para deleitarnos con su mejor puesta en escena: su vida entre la música y el teatro.

A su edad aún retiene parte de la belleza exótica de su juventud. Difícil de creer en una actriz con más de 45 años de trayectoria artística.

Su casa parece un museo que da testimonio de sus logros. Las paredes están saturadas de cuadros en los que ella aparece recibiendo diversos reconocimientos o posando tras el estreno de una de sus obras.

Martínez incursionó en el arte por medio de la música, ya que su abuela era pianista y su abuelo cantante de ópera. Comenzó sus clases de piano a los 6 años e hizo su debut en público a los 9 años, pero a los 14 años algo cambiaría su destino para siempre.

“Yo siempre fui muy buena estudiante, así que como premio me eligieron como una de las dos mejores alumnas de declamación en mi colegio. Eso me ayudó a vencer mi pánico escénico y recibir la preparación necesaria para una nueva pasión: la actuación”.

A los 17 años debutó como actriz con la Comedia Nacional de Nicaragua en la obra Los árboles mueren de pie y ganó un premio como mejor actriz debutante.

A partir de allí, participó en diversos proyectos y ganó muchos reconocimientos, entre ellos el Junior de Plata en 1965, el Güegüense de Oro en 1968, la distinción Actriz del Año en el 2005 y la Orden Independencia Cultural Rubén Darío en el 2008. Además fue nominada al Globo de Oro por la obra Un Amante en la Ciudad.

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QUÉ REPRESENTA EL TEATRO PARA UN PAÍS?

El desarrollo de éste en la cultura porque el teatro es la síntesis de todas las artes.

¿CUÁNDO FUE EL MOMENTO CUMBRE DE SU CARRERA?

En los años 80 porque fue la época en que los artistas pudimos proyectarnos más.

¿QUÉ OPINA DE LA SITUACIÓN EN QUE SE ENCUENTRAN LOS ARTISTAS ACTUALMENTE?

Creo que necesitamos que nos abran más espacios y nos tomen en cuenta. Se deben subvencionar más obras e impulsar las audiciones abiertas.
¿SE PUEDE VIVIR DE LA ACTUACIÓN?

Se puede pero es muy difícil. En Nicaragua hay muy poca producción nacional y predominan los programas enlatados.

¿QUÉ ES LO MÁS GRATIFICANTE PARA UN ARTISTA?

El reconocimiento del público. No hay nada como ir por la calle y que la gente te reconozca y te diga que le gusta tu trabajo. Eso no tiene precio.

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A lo largo de su trayectoria interpretó diversos papeles, pero asegura que uno de los más difíciles fue Los fusiles de la Madre Carrar. “Con esta obra tuve que aprender a sacarme el personaje porque era muy intenso. Lo interiorizaba tanto, lo hacía tan parte de mí, que después me costaba mucho trabajo volver a ser Evelyn”, cuenta.

El secreto del éxito para esta versátil actriz ha estado en el esfuerzo y la dedicación. “Yo creo que más vale el que quiere que el que puede. En este trabajo hay que tener talento por supuesto, pero es esencial cultivarlo y aprender de los que saben. Hay que dejarse guiar, estudiar y practicar. Como decimos los artistas, hay que mantenerse en el ruedo todo el tiempo”.

ATRAPADA POR LA MÚSICA

Evelyn siempre soñó con ser concertista clásica, pero sus sueños se vieron truncados por motivos económicos. “Estudié piano durante 11 años porque quería entrar a un conservatorio de música en los Estados Unidos, pero mi familia atravesó una crisis económica y tuve que empezar a trabajar. Fue muy duro para mí, pero la actuación llenó el vacío que la música dejó en mi vida”.

Y no sólo eso. Evelyn supo conjugarlas a la perfección. En muchas de sus obras tocó varias piezas, ya que sus personajes requerían el dominio del piano.

El tango entró en su vida cuando ya era una actriz consagrada y deseaba una forma de expresar su talento musical. Siempre se desempeñó como solista y durante muchos años cantó acompañada con el guitarrista Arnulfo Oviedo. Finalmente produjo un CD llamado Con sentimiento , el cual tuvo dos tirajes.

EN LA RADIO Y TV

Su incursión en la radio ocurrió casi por casualidad. Evelyn tenía 18 años y trabajaba como secretaria en las mañanas y actuaba en las noches. Un día la actriz Blanca Amador le comentó que estaban buscando voces en la desaparecida Radio Mundial para que trabajaran en radionovelas y Evelyn decidió intentarlo.

“La experiencia en Radio Mundial fue maravillosa, aprendí mucho y trabajé con los grandes talentos de la época”.

En la televisión también ocurrió casi por casualidad, “porque vino un actor cubano llamado Manolo Villamil que montó la obra Distinto , que era teleteatro en vivo. Es decir, los actores actuaban mientras se filmaba y transmitía simultáneamente, ya que no existía la tecnología para grabar las obras”, dice.

Para Evelyn la televisión fue una escuela excelente, ya que tuvo que aprender a actuar sin el histrionismo del teatro. “Recuerdo que Manolo me llamó y me dijo que en televisión no tenía que exagerar tanto los movimientos. No era necesario articular tanto ni hacer movimientos tan marcados, todo había que decirlo con los ojos, no con el cuerpo”, recuerda.

Entre las producciones televisivas en las que formó parte cabe destacar: Por los caminos van los campesinos, Nieve, La soledad tiene un nombre, La verdadera historia de Pedro Navaja y la serie Sexto Sentido .

EN EL CINE

En los años 80 dio sus primeros pasos en el cine gracias a la revolución. Debutó con Rafael Vargas en la primera película de ficción de ese año llamada Manuel .

Posteriormente trabajó en otros proyectos como Areana , del Director Haskel Wexler, Walker de Alex Cox, La ofrenda del director Lourdes Portillo y Por los caminos , del director Gabriel Traversari.

Aunque ha hecho de todo, Evelyn asegura que el teatro y la música son sus mayores pasiones, ya que le encanta el contacto directo con el público. Por eso, a pesar de los altibajos, las amarguras y las envidias del medio artístico, “no hay nada comparable con los aplausos que irrumpen en el escenario cuando acaba la obra”, comenta con nostalgia.

PROYECTOS

Actualmente Evelyn es parte del coro de la Iglesia de San Agustín, experiencia que ha estado marcada por nuevas enseñanzas. “He aprendido a cantar con otras voces y a localizar mi voz como mesosoprano, para alcanzar los altos y los bajos”.

En el futuro aspira a celebrar sus 45 años de trayectoria y revivir los momentos en que fue una de las estrellas más cotizadas de Nicaragua.

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