¿Qué más Uruguay?

De nuevo se ha comprobado que la realidad es más sorprendente que la imaginación. De otro modo cómo podría explicarse la persistencia de Uruguay y la brusca salida de Brasil y Argentina, las máximas esperanzas latinoamericanas, en el Mundial de Sudáfrica.

Edgard Rodríguez C.

De nuevo se ha comprobado que la realidad es más sorprendente que la imaginación. De otro modo cómo podría explicarse la persistencia de Uruguay y la brusca salida de Brasil y Argentina, las máximas esperanzas latinoamericanas, en el Mundial de Sudáfrica.

Estamos claros que Uruguay ha ganado dos títulos. El primero en 1930, cuando acogieron el Mundial en sus tierras, y el de 1950, cuando le aplicaron el “maracanazo” a Brasil, que ante 174 mil fanáticos no pudo capturar la Copa, al ser víctimas de los goles de Schiaffino y Ghiggia, lo que ha significado la mayor humillación para ese país.

Sin embargo, aun cuando Uruguay pasó a semifinales en 1970, durante el Mundial de México, tiene rato de haber salido de la élite del futbol. Y eso es lo que hace comprensible el enorme entusiasmo que su actuación ha generado en todo el continente, porque ha sido como un reencuentro con su pasado glorioso y eso alienta esperanzas para el futuro.

Pero eso no garantiza nada. Es más, el favorito para el duelo de hoy es Holanda, el plantel que sacó de circulación a los brasileños en el duelo de cuartos de final y que, obviamente, debe llegar menos desgastado que el club suramericano, que sufrió hasta el límite para quitar del camino a Ghana, en un partido de angustiante asfixia.

Holanda, además de su crecimiento, provocado por su éxito ante Brasil, ha sido un equipo más estable en los últimos años. Y aunque tendrá bajas de significado como Nigel De Jong y Gregory Van der Wiel, ninguna es tan sensible como la de Luis Suárez, el artillero uruguayo, también suspendido por hacer de portero ante Ghana.

Suárez viene de sembrar el pánico en el futbol holandés, donde infunde temor desde el 2007 con el Ajax, además acaba de ser el máximo goleador del último torneo con 35. Incluso, en el Mundial, ha sido el más productivo anotador de los charrúas. Así que reemplazarlo no será sencillo para este plantel.

Holanda no ha tenido ningún tropiezo y ha ido apartando a cuanto oponente le han puesto en el camino, y a pesar que su futbol está distante del que ofrecía Cruyff y compañía, cuando capturó dos subcampeonatos, dispone de mucha profundidad en todas sus líneas con jugadores muy técnicos y de reciente éxito en las mejores ligas de Europa.

Pero Uruguay, que no apareció ni siquiera en la imaginación de alguien como un candidato al título, se ha convertido ahora en algo real y hoy espera volver a burlarse de los pronósticos que sitúan a Holanda como favorito, en ruta a una final que debe ser protagonizado en su totalidad por europeos. Amenos que Uruguay salga con otra sorpresa.

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