Arnoldo Alemán y Eduardo Montealegre se distanciaron en el 2006 cuando el segundo buscó la Presidencia de la República sin tener la bendición del primero. Desde la derrota liberal en esas elecciones han hablado mucho de unidad, pero es poco lo que en

Unidad Liberal, eterno forcejeo

Cuenta una antigua fábula infantil que un día un viejo labrador estaba cansado de que sus tres hijos no trabajaran el campo porque pasaban los días peleando. Eran desunidos y vivían en discordia y él quería darles una lección. Un día los llamó a todos y pidió que cada uno le trajera varias ramas que luego ató con un lazo. Tomó la gavilla y se dirigió al primero de sus hijos y le dijo:

Por Arlen Cerda.- Cuenta una antigua fábula infantil que un día un viejo labrador estaba cansado de que sus tres hijos no trabajaran el campo porque pasaban los días peleando. Eran desunidos y vivían en discordia y él quería darles una lección. Un día los llamó a todos y pidió que cada uno le trajera varias ramas que luego ató con un lazo. Tomó la gavilla y se dirigió al primero de sus hijos y le dijo:

“Trata de romper estas ramas que me han traído”, y el hijo trató de quebrarlas con todas sus fuerzas. Pero no lo logró.

El viejo labrador observó las manos de su hijo enrojecidas por el esfuerzo inútil y le indicó al segundo que él también lo intentara. Pero éste tampoco pudo con ellas. El labrador entonces pidió al tercero de ellos que tratará de quebrar la gavilla y éste, más fuerte que los otros dos, tomó el atado de ramas y se empeñó en romperlas. Trató de doblar el atado con sus manos. Parecía que las venas de sus brazos iban a reventar. Luego colocó la gavilla sobre sus piernas y las empujó hacia abajo, echando su peso sobre ellas, pero al cabo de unos minutos, sudado y cansado, respondió:

El Obispo de Estelí, Abelardo Mata, (al centro) fue intermediario de la unidad liberal durante varios meses. El mes pasado monseñor se retiró sin lograrlo.

“Es inútil, padre. No puedo romper estas ramas”. El padre tomó nuevamente la gavilla, desató el lazo, tomó una rama y la rompió sin esfuerzo ante el asombro se sus tres hijos, a quienes juntó y les dijo:

“Cada uno de ustedes es como cada una de estas ramas. Una sola es débil y se rompe fácilmente, como lo he hecho yo, viejo, débil y cansado. Pero si permanecen unidas, como ustedes vieron con la gavilla, ninguna de ellas se partirá. Así ustedes, si permanecen unidos serán invencibles. En la unión se encuentra la fortaleza”.

De esta fábula titulada El labrador y sus hijos desunidos , escrita hace 2,600 años y popularizada por los hermanos alemanes Jacob y Whilhem Grimm, a principios del siglo XIX, se origina el famoso adagio: “La unión hace la fuerza”. Pero esta frase por todos conocida y tantas veces dicha por los opositores al Gobierno de Daniel Ortega, principalmente por los liberales que con frecuencia copan las notas de los medios de comunicación, aún no parece advertir a este mismo sector que sigue fragmentado y repleto de celos, personalismos y desconfianza.

Este Martes 29 de junio, los liberales reanudaron sus tropezadas pláticas en búsqueda de su unidad. El encuentro a puertas cerradas inició a mitad de la tarde y cuando un furgoneta con banquete a domicilio llegó a la residencia de Jorge Solís (hijo del ex presidente de Enitel, Jorge Solís Farias) en la Estancia de Santo Domingo, los periodistas que esperaban la conclusión del encuentro trinaron los dientes en una expresión de resignación. “Si van a comer esto va para largo”, les confirmó un guardaespaldas que esperaba afuera del mismo domicilio. Pero el banquete era para una fiesta de compromiso posterior y a las 7:30 de la noche la reunión de los liberales concluyó.

Los flash destellaron sobre el rostro sonriente y por ahora menos gordo del ex presidente liberal Arnoldo Alemán (1997-2002). Desde su última operación para reducir su peso, luce casi como hace trece años, cuando recibió la banda presidencial que ahora quiere volver a portar en un segundo mandato. A su lado, menos sonriente, estaba el banquero y diputado constitucional Eduardo Montealegre. Los periodistas los rodearon y preguntaron sobre las conclusiones del encuentro. Alemán dijo que pueden ponerle sello a que los liberales presentarán una sola fórmula en las elecciones primarias interpartidarias que organiza la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH). Una fórmula que él apuesta a conducir. Pero Montealegre no dio todo por listo y sólo respondió que siguen “platicando”. A Domingo él dijo que continúa interesado en ser el candidato de una unidad opositora en el 2011. Los carros se acercaron y los políticos se fueron. Los periodistas también parten con poca novedad: los liberales siguen negociando su unidad.

Las facciones liberales más pequeñas también se dividen. José Venancio Berríos disputa la presidencia del Partido Liberal Independiente (PLI), de Virgilio Godoy.

La encuesta nacional más reciente, presentada por M&R Consultores en marzo de este año, reveló que seis de cada diez nicaragüenses considera que la oposición nicaragüense debe unirse para derrotar al Frente Sandinista en el 2011. Los liberales creen que son la fuerza y que los demás deben unirse a ellos para cumplir con esa demanda, pero el gerente general de la firma encuestadora, Raúl Obregón, sostiene que cinco de esos seis nicaragüenses que quieren la unidad esperan que ésta sea de todas las fuerzas políticas y no sólo de los partidos liberales. “La unidad liberal en sí no despierta interés en la población”, sentencia el experto.

Ariel Terán, del Grupo 9 de Noviembre que reúne a los candidatos a alcaldes robados en las fraudulentas elecciones municipales del 2008, tampoco cree en que las negociaciones liberales tengan algún éxito. Terán fue electo alcalde de León, pero no fue proclamado porque el tribunal electoral instaló ahí —como en otros cuarenta municipios— a uno de los candidatos del Frente Sandinista. Para él, las negociaciones entre las facciones liberales de Alemán y Montealegre, sólo tienen por objetivo la búsqueda del poder político. Él sostiene que el vicio del poder también lo padecen varios de los diputados liberales porque la unidad los llevaría a unas elecciones primarias que romperían con su status quo. “Muchos saben que no serían favorecidos”, dice.

El vicepresidente de la República y ex candidato presidencial del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) en las elecciones generales del 2006, José Rizo Castellón, es más optimista que Terán. Él dice que las pláticas por la unidad liberal han avanzado “porque hace año y medio era impensable una reunión”. Él dice que a estas pláticas “no hay que ponerle carburo”, que “no hay que precipitarlas”.

Arnoldo Alemán quiere un segundo mandato presidencial y busca el respaldo de Eduardo Montealegre, pero éste también quiere ser Presidente.

Pero justamente el tiempo es el problema de todo esto, según Enrique Quiñónez, otrora diputado de Alemán y miembro de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), que lidera Montealegre. Quiñónez ahora representa a la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) en las pláticas para las elecciones primarias interpartidarias que coordina la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), pero asegura que es un firme convencido de la necesidad de la unidad.

Según él, el Frente Sandinista tiene una estrategia definida para la reelección de Ortega y Alemán es parte de esa estrategia. “Si no —sostiene Quiñónez— ve como con cualquier excusa la gente de Arnoldo Alemán poco a poco se entiende con el FSLN. Conozco bien a Arnoldo para decir que a él lo único que le interesa de las primarias es que lo elijan como candidato y que estas pláticas sólo son un juego para que todos pierdan el tiempo”.

Alemán es una bomba para la unidad liberal. Antonio Lacayo Oyanguren y Sergio García Quintero coinciden en esa opinión. “La unidad —dice Lacayo— se ha venido buscando alrededor de fuerzas políticas que hagan posible que esa unidad llegue a convertirse en una opción electoral, y se ha visto al PLC como el partido que podría facilitar la plataforma para unirnos a todos por ser el partido más estructurado dentro de la oposición. Sin embargo, el PLC continúa negándose a modernizarse y sigue demostrando en estos últimos meses que se mantiene apegado a personalidades que tienen poco o nada que ofrecerle al país, como el doctor Alemán”.

“La candidatura de Alemán es pasado, corrupción, pacto. Lo que la juventud quiere es futuro, honestidad y amor a Nicaragua, no al poder. Al proclamar a Alemán como su candidato, el Partido Liberal Constitucionalista está invitando a la abstención y facilitando el triunfo del candidato del FSLN”, insiste el ex Ministro de la Presidencia durante el Gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997).

García Quintero califica a Alemán como un gángster político “y no puede organizarse la unidad de la oposición alrededor de un gángster y le llamo así no solamente en el sentido de ser el líder de una pandilla de delincuentes, sino de ser un gángster político que está promoviendo un plan que lo lleve a ser proclamado por aclamación y hacer realidad lo que él siempre ha sostenido, por lo menos haciendo honor a su ética delincuencial, cuando ya ha afirmado que el candidato es él, nada más que él y solamente él”.

Para García Quintero, “Alemán otra vez como presidente sería tan dictador como es ahora Daniel Ortega. De esas medicinas que salen peor que el remedio”, compara. Sin embargo, él tampoco ve a Montealegre como un candidato idóneo.

“Montealegre carece de madurez política, es indeciso y tiene una capacidad de liderazgo limitada”, valora García Quintero. Para este analista político y directivo de la facción del Partido Liberal Constitucionalista (PLI) que tiene el ex vicepresidente de la República, Virgilio Godoy, “la unidad no se va a lograr nunca mientras ellos (Alemán y Montealegre) formen parte de ella en su calidad de líderes”.

García Quintero recuerda que desde la semana pasada, el vocero del PLC, Leonel Teller, ha estado reclamando que Montealegre es dubitativo . Teller se queja de que el diputado constitucional y del Movimiento Vamos con Eduardo, se resistió a aceptar la candidatura a la vicepresidencia de la República en fórmula con Alemán, y que tampoco ahora quiere aceptar la primera diputación nacional y el control del cincuenta por ciento de las estructuras nacionales y locales del PLC, con la condición de respaldar al dirigente del PLC.

Varios diputados liberales participan de las negociaciones entre Montealegre y Alemán. Ellos apuestan a mantener su cuota de poder, coinciden los analistas.

El directivo del PLI es de quienes están convencidos de que las elecciones primarias interpartidarias que tiene a cargo la CPDH es una estrategia de Alemán para tratar de dar legitimidad a su rechazada candidatura presidencial. “Mientras tanto, Eduardo Montealegre con el candor político que siempre lo ha caracterizado se deja engañar con la cara llena de gusto del propio Arnoldo Alemán”, critica.

Según Lacayo, el PLC “debería estar viendo hacia el 2020 o el 2025, formulando algún Proyecto de Nación para atraer al votante independiente y generar una nueva Unión Nacional Opositora (UNO)”, que llevó a Barrios de Chamorro a la Presidencia y derrotando a Ortega.

“Pero lo que ha hecho el PLC es proclamar como su candidato oficial al doctor Alemán. Y esto, francamente, es como una bomba atómica para cualquier intento de unidad, porque es muy difícil que los nicaragüenses que queremos un cambio nos vayamos a unir alrededor de una persona que más bien le ocasionó retroceso al cambio que ya traía Nicaragua a partir del gobierno de doña Violeta”, critica Lacayo tras recordar las acusaciones por corrupción pública que rodean la figura del caudillo liberal.

El ex funcionario público considera que la elaboración de un proyecto de nación y la unidad alrededor de ésta con una personalidad honesta y carismática es el verdadero camino a la unidad.

“El problema —estima Terán—, es que no entienden que el liberalismo va más allá de la cúpula que endulza el oído a los caudillos. Estamos hartos. La unidad no se va a dar por negociaciones para establecer cuotas de poder, sino entre todos cuando escojamos autoridades con un programa de país, una visión de nación”. Y la gavilla seguirá suelta y las ramas continuarán rompiéndose una a una, mientras se acerca más el tiempo de la próxima elección.

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