Uno de los casquillos de bala que se dispararon en la U de M. LA PRENSA/ MARVIN CUADRA

Por celos hieren a un hombre en la UdeM

El propósito era simple: matar a su ex mujer a la salida de clases. Ronald Valdivia llegó al parqueo de la Universidad de Managua (UdeM) y disparó a su ex mujer, la universitaria Tania Berlis Méndez.

El propósito era simple: matar a su ex mujer a la salida de clases. Ronald Valdivia llegó al parqueo de la Universidad de Managua (UdeM) y disparó a su ex mujer, la universitaria Tania Berlis Méndez.

No acertó el primero y para el segundo disparo se interpuso entre el cañón de su pistola y Tania, un tercero: José Ángel González, de 28 años, el hombre que manejaba el taxi en el que se iba subiendo Tania.

González recibió el segundo tiro. Le entró en la parte derecha del mentón y le salió por detrás, en la zona occipital. Algunos universitarios dijeron que González era sólo alguien que le prestaba el servicio a Tania. Mientras otros afirmaron que el herido era su nueva pareja.

Después de los disparos, que ocurrieron en el parqueo de la UdeM donde iban otros estudiantes saliendo de exámenes, Valdivia huyó de la zona. Tras sus pasos se fueron un par de universitarios, compañeros de la mujer que son policías y cargan armas.

Mientras que el herido fue trasladado al Hospital Carlos Roberto Huembes. Con él se fue Tania Berlis, quien regresó a la universidad una hora después y afirmó que el estado de González era estable.

AMENAZADA 

Aunque una hora después del suceso una patrulla policial del Distrito III estaba en busca del hechor, quien habría huido hacia el municipio de Ciudad Sandino, el móvil de los tiros estaba claro: celos enfermizos.

Algunos testigos dijeron que Tania había dejado a Valdivia hace unos cuatro meses y que éste no se resignaba a la ruptura, y la perseguía. Ella lo había denunciado ya ante la Comisaría de la Mujer donde hay una orden de captura.

Aún así, el hombre la seguía y amenazaba. La había buscado antes en la universidad. Un vigilante dijo que la había visto discutir con un hombre en la salida.

En el mismo escenario donde ayer estaban dos casquillos de una Makarov y la sangre fresca de González, que fue la víctima de los celos.

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