CORRESPONSAL/NUEVA SEGOVIA.- Daños en unas 23 viviendas —en su mayoría rústicas—, árboles tumbados, postes del tendido eléctrico caídos y pérdidas en los cultivos de granos básicos, son algunos de los daños que causaron vientos huracanados que se produjeron a eso de las 5:00 p.m. de este viernes en el municipio de Quilalí, en Nueva Segovia.
Los daños que más preocupan a las autoridades locales son los ocasionados a los cultivos. Después de un recorrido de evaluación realizado por un equipo de la Alcaldía Municipal de Quilalí, el alcalde liberal Marvin Osman Herrera reveló que aproximadamente unas siete mil manzanas de cultivos de maíz, que ya habían logrado un buen tamaño y frijoles del ciclo de primera, quedaron arrasados por los fuertes vientos, ocasionando pérdidas totales a los productores de la zona.
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SIN ENERGÍA
“Da tristeza ver las parcelas de maíz y frijoles desbaratadas en el suelo por el tornado o anegadas por el exceso de la lluvia y los pequeños bosques en las cercanías de la comunidad de Panalí como cortados de tallo o arrancados de raíces”, comentó el alcalde Herrera, al tiempo que puso de manifiesto la posibilidad de que las casas semidestruidas y otras con techos dañados superen las 50.
Lamentó que después de 24 horas del fenómeno de la naturaleza, la energía eléctrica no haya sido restablecida en el municipio e hizo un enérgico llamado para que la empresa encargada haga todo lo humanamente posible para que todo vuelva a la normalidad.
La caída de los tres postes de tendido eléctrico, con todo y el tendido, se produjo en la comunidad de El Bosque.
INFORME DEL SINAPRED
Octavio Álvarez Moreno, coordinador departamental del Sistema Nacional de Atención, Prevención y Mitigación de Desastres (Sinapred), informó que en una primera evaluación de los daños realizada inmediatamente después del tornado, contabilizaron 23 casas afectadas en los barrios Juan Talavera, 3 de Mayo, Milenium y La Pimienta, además en las comunidades de Trinchera y El Bosque.
Del total de casas afectadas, 16 son reportadas como semidestruidas por la caída de algún muro o paredes internas, y 7 con techos destruidos.
La emergencia afectó directamente a 94 personas, entre ellas 54 adultos y 40 niños.
Únicamente cinco personas fueron evacuadas de la zona de peligro y albergadas en el hospital del poblado de Quilalí, ubicado a unos 70 kilómetros al sureste de Ocotal, la cabecera departamental de Nueva Segovia.
En el informe del Sinapred se señala que el Alcalde hizo caso omiso del llamado de emergencia en horas de la noche del viernes, que buscaba salvar vidas y hacer el recuento oficial de daños.
Cabe destacar que los mismos pobladores reconstruían sus viviendas y quitaban los árboles caídos de los caminos de mayor acceso.
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