Sargento sin condecoración

Dunga, técnico de Brasil que mantuvo a la “Seleçao” con mano dura de sargento desde mediados de 2006, anunció su salida sin condecoración tras fracasar en su objetivo de lograr el “hexa”, ayer en Port Elizabeth, en el cierre de un ciclo sin brillo.

PORT ELIZABETH/ AFP

 

 

Dunga, técnico de Brasil que mantuvo a la “Seleçao” con mano dura de sargento desde mediados de 2006, anunció su salida sin condecoración tras fracasar en su objetivo de lograr el “hexa”, ayer en Port Elizabeth, en el cierre de un ciclo sin brillo.

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  • Sin brillo, el nuevo Brasil de Dunga transformó críticas en elogios al ganar su primer título en la Copa América de Venezuela-2007 goleando 3-0 a su archirrival Argentina en la final, en un equipo en que brillaban los corredores y la magia la ponía sólo Robinho.
El crédito duró poco. A mediados de 2008, durante los Juegos Olímpicos de Pekín, su equipo de jóvenes reforzado con Ronaldinho se hundió en camino a la conquista del único título que falta en las vitrinas de la CBF, la medalla de oro, que se la quitó la Albiceleste en semifinales (3-0).

Pero tras su viaje a Oriente, Dunga se decidió a cambiar todo. Empezó a marginar a Ronaldinho, el ídolo mágico brasileño, para hacer líder a Kaká, un crack de perfil bajo que se amoldaba más a su forma de ver la vida, sin demasiada risa y mucho sudor. Pero en Sudáfrica fracasó.

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“Soy el comandante del equipo y todas las decisiones que tomé fueron en favor de la selección. Todo lo que habíamos programado fue efectuado y como comandante creo que la culpa es de todos nosotros. Claro que llevo la mayor parte”, fue su frase de despedida tras el 1-2 ante Holanda en cuartos.

En el medio, cuatro años de lucha, ante el rival, la prensa y sus enemigos. Pero siempre con su estilo de sargento.

Tras el fracaso de Carlos Alberto Parreira en Alemania-2006, con un equipo galáctico en que había menos orden táctico y más libertades, la Confederación Brasileña de Futbol (CBF) apeló a su capitán campeón mundial en Estados Unidos-1994 para poner orden a un plantel señalado de “juerguista” por la prensa brasileña.

Dunga, un jugador rústico en medio del “jogo bonito” clásico de Brasil, apostó por un equipo con espíritu de lucha y compromiso para hacer historia en Sudáfrica-2010, reforzado con el título de la Copa Confederaciones-2009 que le había abierto crédito después de fuertes críticas por su estilo avaro.

Carlos “Dunga” Bledorn Verri, de 46 años, llegó en julio de 2006 al puesto que sueñan todos los entrenadores de Brasil, pese a su inexperiencia en banquillos, aunque un currículum sólido como jugador.

Nacido en el estado de Rio Grande do Sul (sur), donde comenzó como profesional en el Inter de Porto Alegre, Dunga tuvo un palmarés digno como jugador de la “Seleçao”, a la que defendió más de cien veces.

El gladiador del mediocampo jugó los mundiales de 1990, 1994 y 1998, cuando Brasil perdió la final con Francia. Además, ganó dos Copas América (1989 y 1997), la Copa Stanley Rous (1987) y la Copa Confederaciones-1997.

“La elección de Dunga alcanza de lleno el deseo de los hinchas brasileños, que quieren en la selección un entrenador vibrante”, había dicho el titular de la CBF, Ricardo Teixeira.

Pero el estilo de juego de la “Canarinha”, con su filosofía de sentir el futbol como un combate en lugar de un arte de estilistas, enseguida hizo sobrevolar sobre Dunga un manto de dudas por parte de la afición y la prensa.

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