Visiblemente deteriorada terminó la cancha del Nelson Mandela Bay, tras el encuentro Brasil-Holanda. LA PRENSA/AFP/CHRISTOPHE SIMON

Cancha castigada

La cancha del estadio Nelson Mandela Bay Stadium pasó de mal en peor durante el partido del viernes por los cuartos de final de la Copa Mundial, en la que el delicado césped se despedazó en los últimos minutos y hasta se pudieron apreciar enormes huecos.

DENNIS PASSA/AP

La cancha del estadio Nelson Mandela Bay Stadium pasó de mal en peor durante el partido del viernes por los cuartos de final de la Copa Mundial, en la que el delicado césped se despedazó en los últimos minutos y hasta se pudieron apreciar enormes huecos.

En el segundo minuto de los descuentos, el delantero holandés Klaas Jan Huntelaar retenía la pelota en el rincón derecho del extremo norte del campo y varios brasileños intentaron sacarle la pelota. La cancha no dio más y se pudo apreciar un enorme agujero.

Archie Charalambous, el coordinador del estadio, confirmó que el césped en ese sector “se volteó” y que de inmediato fue reajustado. Pero por televisión se apreció cuando el césped cedió y la arena volaba.

“No estábamos al tanto de problemas serios con el campo”, dijo Charalambous. “Sé a lo que se refiere y el césped fue rápidamente reajustado ahí”.

El personal del estadio estuvo trabajando intensamente durante los cinco días anteriores el partido. El mismo se vio afectado inicialmente hace dos semanas por fuertes lluvias, lo que provocó que se impidiesen realizar los entrenamientos previos a los partidos.

Pero cinco partidos de primera fase pasaron factura y el segundo tiempo de la victoria de Uruguay sobre Corea del Sur en los octavos de final se jugaron bajo la lluvia, provocando nuevos daños.

Todavía le queda otro partido en este estadio, el del tercer lugar, el 10 de julio.

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