Los miembros de la Unidad Nacional del Adulto Mayor, quienes el pasado miércoles se tomaron la sede central del INSS, permanecían ayer a la espera de que el presidente de esa cartera, Roberto López, saliera a atenderlos. Luego de dos días de protestas, los ancianos anunciaron que no abandonarán el edificio hasta que López les autorice el pago de las pensiones de vejez reducidas, tal como lo estipula el artículo 49 de la Ley General del Seguro Social. Los ancianos han permanecido en el vestíbulo del edificio; sólo han comido galletas y bebido café, pero aseguran que lucharán hasta el final.
LA PRENSA/C. MALESPÏN