Por Geiner Enrique Bonilla R.
Los miembros de la Unidad Nacional del Adulto Mayor, que desde ayer ocuparon las instalaciones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), todavía están a la espera de que se les responda a la solicitud de una audiencia con el presidente de esa cartera, Roberto López.
Luego de más de 24 horas de permanecer en el vestíbulo del edificio, sin haber comido o dormido adecuadamente, los ancianos se quejan de que la única respuesta que reciben es que deben seguir esperando. Sin embargo, han destacado que el personal que labora en el INSS los ha tratado amablemente.
Cerca de mediodía, más de una treintena de ancianos mostraban caras de desvelo, pues permanecieron en vela toda la noche, sentados en el solitario vestíbulo del INSS. parte del personal se apresuraba hoy a abastecerlos de vacitos de café y algunas unidades de galletas para apaciguar el hambre y el cansancio que les ha provocado la espera de López.
“Pues nos dejaron aquí adentro, nos pusieron un canal de televisión; no hemos sufrido ningún maltrato. Ellos (el personal) nos están dando un trato más humano, pero el que queremos que salga no ha salido para nada”, señaló doña Flora Cruz, de 64 años.
POSICIONES FUERTES
En horas de la mañana, se hicieron presentes miembros de la Cruz Roja, para examinar el estado de salud de algunos de los ancianos. Algunos de ellos mostraban signos evidentes de deshidratación, pero se niegan a irse del lugar hasta que el presdente del INSS los atienda.
“Ellos están pensando que porque no nos reciben, nosotros vamos a abandonar nuestras demandas, pero la verdad es que están muy equivocados, porque nuestras posiciones se fortalecen y eso nos da la idea de que dentro de poco tiempo se verán obligados a recibirnos”, aseguró Porfirio García, presidente de la Unidad Nacional del Adulto Mayor.
Pasó la hora del almuerzo, pero los protestantes no porbaron bocado; porque además de no tener dinero como ellos aseguran; también se han declarado en huelga de hambre. Su dieta en los dos últimos días ha consistido en varios vasos de café o agua y alguna que otra galleta.
La lucha por sus derechos continúa en pie y mientras la noche amenaza con caer y el sueño con vencerlos, a este grupo de ancianos no les queda más que esperar otra noche en el vestíbulo del edificio. La espera debe continuar.