Thomas Müeller, la revelación del futbol alemán en la Copa. LA PRENSA/AFP/JEWEL SAMAD

Müeller es la sensación

Con un físico de lo más convencional y cara de adolescente, el alemán Thomas Müller podría pasar inadvertido si no fuera porque es el nuevo fenómeno del futbol germano, porque suma tres goles en el Mundial-2010 y porque ha dado muestras de sangre fría y concentración.

Por Jérôme Rasetti

ERASMIA/Sudáfrica/AFP

Con un físico de lo más convencional y cara de adolescente, el alemán Thomas Müller podría pasar inadvertido si no fuera porque es el nuevo fenómeno del futbol germano, porque suma tres goles en el Mundial-2010 y porque ha dado muestras de sangre fría y concentración.

Lo que ha vivido Müller en el último año podría superar al común de los mortales, pero no al delantero del Bayern Múnich, que jugaba en tercera categoría en la primavera de 2009.

“No pienso demasiado lo que me ha pasado desde hace un año. Se me repite demasiado, pero todo lo que tengo que decir es que siempre planté bien la cara a los nuevos desafíos”, declaró ayer, a falta de tres días para el duelo de cuartos de final contra Argentina, el sábado.

Ninguno de sus entrenadores dudó del talento del nacido en Pähl, una localidad situada a una cincuentena de kilómetros de Múnich, pero su ascensión ha sido espectacular.

Desde entonces, el holandés Louis van Gaal lo ha convertido en pieza clave del Bayern.

Müller, de 20 años, marcó en la 2009-2010 trece goles en 34 partidos de la Bundesliga, ganó el título liguero de Alemania y la Copa germana, y disputó la final de la Liga de Campeones.

Con estos números se convirtió en titular de la selección de Alemania y candidato a ser la revelación del Mundial-2010.

Ojeado y fichado por el Bayern cuando tenía seis años, Müller (6 veces internacional y 3 goles) es un goleador sin parangón, como Gerd Müller, histórico artillero del futbol alemán.

“Que juegue bien o mal, Thomas siempre marca, tiene un olfato increíble para saber como situarse frente al gol”, recuerda Hermann Gerland, entrenador del equipo reserva del Bayern.

Con su físico filiforme y sus piernas delgadas, el dorsal número 13 de Alemania, como Gerd Müller y Michael Ballack antes que él, se ha convertido en un fenómeno gracias a su determinación.

“No creo que dudar figure en su ADN”, elogia a Müller el punta Miroslav Klose, máximo goleador del Mundial-2006, quien ha pasado a ocupar el banquillo del Bayern Múnich por su culpa.

“Tiene esa capacidad de jugar despreocupado”, apunta el seleccionador de Alemania, Joachim Löw.

Es como si fuera un adolescente insolente y espontáneo, porque saluda a sus abuelos en directo en televisión, o aparece aliviado por haber terminado la conferencia de prensa tras el Alemania-Inglaterra, porque “el micrófono apesta a sudor”.

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