WASHINGTON/EFE
El secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para Latinoamérica, Arturo Valenzuela, expresó ayer que la relación con Caracas es “la más difícil” que tiene y que no hay mucha disposición por parte de Venezuela a dialogar con Washington. “Para ser sincero, se trata probablemente de la relación más difícil que tenemos en este momento particular, porque no vemos mucha disposición por su lado a tener realmente este tipo de intercambio que nosotros consideramos importante y que tiene que ser franco”, expresó en el centro de estudios New Democratic Network (NDN).
Valenzuela recalcó que Estados Unidos bajo el Gobierno del presidente Barack Obama ha proseguido sus alianzas con la mayoría de los países en la región y ha hecho un “esfuerzo importante” para “cambiar el ambiente” y la percepción que tenía Latinoamérica de la política de Washington cuando ocupó la Casa Blanca George W. Bush. En este sentido, Obama ha dicho en varias ocasiones que quiere dialogar con todos los países que desean hacerlo con Estados Unidos.
Obama y el mandatario venezolano, Hugo Chávez,establecieron plenamente sus relaciones diplomáticas en junio de 2009 tras acordar el regreso de sus respectivos embajadores después de la expulsión mutua de los mismos en septiembre de 2008. No obstante, “en estos momentos no vemos mucha disposición por parte de Venezuela a mantener realmente un diálogo con nosotros”, reiteró Valenzuela.
Puso de ejemplo que Estados Unidos invitó en abril pasado a Caracas a la reunión ministerial de las Américas sobre Energía y Clima, a la que acudió el ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez. De hecho, Venezuela y Estados Unidos acordaron restablecer el diálogo energético, suspendido en 2004 por parte del Gobierno del ex presidente George W. Bush.
No obstante, cuando la Casa Blanca envió una misión a Caracas, ésta no fue recibida por las autoridades venezolanas, señaló Valenzuela. Es por eso por lo que Washington se pregunta todavía si el Gobierno de Chávez realmente quiere mantener un diálogo con Estados Unidos, agregó.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo de Obama “está preocupado por algunas tendencias que están teniendo lugar en Venezuela”, dijo. Pero cada vez que aborda este asunto o habla de ello, Caracas dice inmediatamente que Estados Unidos está “interviniendo” en asuntos internos, afirmó Valenzuela.
Eso no impide a Venezuela hacer “todo tipo de acusaciones” que pueden ser interpretadas como interferencia en asuntos estadounidenses o de otros países, recalcó el secretario de Estado adjunto.
En una relación franca, Washington debe poder decir “muy claramente que estamos preocupados por lo que está pasando en Venezuela”, manifestó el responsable de la política de EE.UU. hacia la región, aunque no especificó a qué se refería concretamente.
Estados Unidos ha expresado en varias ocasiones su preocupación por la situación de la libertad de expresión en Venezuela y por tendencias en algunos países de la región de cambiar leyes y constituciones para prolongar los mandatos de los presidentes.
Valenzuela señaló que “también la relación con Bolivia es difícil en este momento”, y que La Paz tiene mucha desconfianza con respecto a las intenciones de Estados Unidos, que considera esas sospechas equivocadas. Lo que quiere Washington es mantener un diálogo basado en el interés y el respeto mutuo, aceptando que se puede no estar de acuerdo en todos los temas, explicó.
Ambos países han avanzado en los últimos meses en la elaboración de un acuerdo marco para normalizar sus relaciones tras la expulsión mutua de sus embajadores, el cual está terminado en un 95 ó 99 por ciento, indicó Valenzuela.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A