GUATEMALA/ACAN-EFE
Los hermanos Francisco José y José Estuardo Valdés Paiz, supuestos autores intelectuales del asesinato del abogado guatemalteco Rodrigo Rosenberg, se entregaron ayer a la justicia en un acto que para el gobierno de Álvaro Colom permitirá a los tribunales esclarecer definitivamente el caso.
Los hermanos Valdés, prestigiosos empresarios de la industria farmacéutica local e íntimos amigos de Rosenberg, son acusados por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de haber contratado al grupo de sicarios que el 10 de mayo de 2009 asesinaron al abogado.
La muerte de Rosenberg desató un escándalo político nunca antes visto en este país y puso en vilo el gobierno de Colom, al divulgarse un vídeo grabado por el jurista antes de su crimen, en el que acusó de su muerte al mandatario, su esposa Sandra Torres, y su secretario privado, Gustavo Alejos, entre otros. Tras una ardua investigación de más de ocho meses, la CICIG exculpó a la pareja presidencial y a Alejos de este crimen, y concluyó que fue el mismo Rosenberg “agobiado por una situación anímica muy peculiar” quien planificó su propio asesinato.
El jurista español, Carlos Castresana, jefe interino de la CICIG desde que renunció a principios de junio, expresó ayer que los Valdés —prófugos de la justicia desde diciembre pasado— “se presentaron de forma voluntaria”, y que de inmediato fueron puestos a disposición de los tribunales.
La entrega de los Valdés se produjo al mismo tiempo que se iniciaba el juicio contra los nueve autores materiales del asesinato de Rosenberg, entre los que se cuentan cuatro ex agentes de la Policía Nacional Civil y un ex militar, un juicio cuya celebración ha estado bajo el secreto procesal.
Los imputados enfrentan los delitos de asesinato, asociación para delinquir y uso ilegal de armas de fuego. Otros dos integrantes de esa banda, que también participaron en el crimen de Rosenberg, fueron absueltos tras acogerse a la figura de “colaborador eficaz”, a cambio de informar sobre los detalles del asesinato.
Se prevé que el juicio demore varias semanas.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A