Ciudad del Vaticano/ AP
El Papa criticó fuertemente los allanamientos que hizo la policía belga en la casa y la oficina de un arzobispo retirado, durante una investigación de presuntos abusos sexuales por parte de sacerdotes.
Benedicto XVI calificó de “deplorable” el allanamiento y afirmó que la Iglesia católica tiene autonomía para investigar el caso junto con las autoridades civiles.
Expresó su opinión en un mensaje transmitido a la cabeza de la conferencia episcopal belga, monseñor André-Joseph Leonard.
El Papa expresó su solidaridad con todos los obispos belgas por “la manera sorprendente y deplorable” con la que se efectuó la incursión el pasado jueves.
Las redadas del 24 de junio fueron en la casa y la oficina de un arzobispo retirado y en las tumbas de dos prelados.
Ayer, Benedicto XVI dijo que la justicia debe tomar su curso, pero insistió en que tales delitos son manejados tanto por leyes civiles como canónicas, “respetando su especificidad recíproca y autonomía”.
La Policía allanó la casa y la antigua oficina del arzobispo retirado Godfried Danneels, llevándose documentos y su computadora personal. La redada se produjo en momentos en que los nueve obispos del país comenzaban su reunión mensual.
Varios hombres fueron retenidos durante nueve horas y —junto con el personal de la Diócesis— tuvieron que entregar sus teléfonos celulares.
La Policía y los fiscales no han dicho si Danneels es sospechoso de abusos o simplemente tenía documentos relacionados con acusaciones contra otra persona.
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