LA PRENSA/ BELICE/ AP
La tormenta tropical Alex se degradó a depresión tropical ayer, mientras avanzaba sobre el sureste mexicano, pero sus lluvias provocaron un alud en Guatemala y ríos desbordados en El Salvador que dejaron un total de cuatro muertos.
Dos hombres se encontraban limpiando un camino vecinal en la aldea guatemalteca de Chulaj, a 154 kilómetros de la capital, y al comenzar las lluvias ambos se refugiaron bajo un peñasco que luego los soterró, dijo David De León, vocero de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).
En territorio salvadoreño, dos personas murieron al ser arrastradas por desbordamientos de ríos en distintos lugares del este del país, donde unos 500 ciudadanos fueron evacuados por prevención, informó el jefe de la Dirección General de Protección Civil, Jorge Meléndez.
El funcionario señaló que por segundo día se mantiene una alerta amarilla, la segunda de cuatro etapas, que advierte a pobladores en zonas de alto riesgo.
Belice al parecer evitó daños importantes. El coordinador de emergencias, Noreen Fair weather, dijo en la radio nacional que no hubo reportes de víctimas o lesionados. Aquellas personas que fueron llevadas a refugios por la tormenta estaban regresando a sus casas.
PODRÍA CONVERTIRSE EN HURACÁN
Alex podría recuperar fuerza en los próximos días una vez que toque el Golfo de México, donde las aguas cálidas podrían elevar su fuerza hasta convertirlo en un huracán.
El Centro Nacional de Huracanes en Miami informó que el vórtice de Alex se encontraba ayer por la mañana a unos 135 kilómetros (85 millas) al sur de Campeche, México, con vientos máximos sostenidos de 55 kilómetros por hora (35 millas por hora).
El meteoro viaja en dirección Oeste-Noroeste a unos 19 kilómetros por hora, desatando fuertes precipitaciones en el sur de la península mexicana de Yucatán, Belice y el norte de Guatemala.
Según las proyecciones más recientes, Alex volverá a tocar tierra a mediados de semana en la costa mexicana del Golfo de México, bastante al suroeste de la región donde un enorme derrame petrolero continúa arrojando crudo hacia la costa estadounidense.
Cientos de turistas abandonaron las islas de Belice que tienen poca altura sobre el nivel del mar luego que Alex llegó con lluvias torrenciales y vientos de 95 kilómetros por hora. Muchos se abastecieron de gasolina, agua, comida enlatada y otros enseres.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A