Beatriz Pinzón Solano nació en Colombia. Al igual que su compatriota, Pedro Coral, recorrió Latinoamérica sin mayores aspiraciones que ganarse al público contando su loca y desventurada vida. Entre los amigos, el trabajo y los amores imposibles, se fueron ganando la simpatía del público que no se perdía ni uno solo de sus episodios. Ella con su inocencia y carisma, él con su picardía y ocurrencias, fueron en su tiempo los personajes más llamativos y divertidos, que dieron pie a la improvisación de varios clones entre sus fans.
Mientras esto pasaba, las productoras internacionales, como Televisa, ya tenían sus ojos fijos en este par. Sus personalidades y aspectos causaron tal revuelo que estas empresas no aguantaron la tentación de crear sus versiones.
Las tramas venezolanas, aunque semejantes a las de México, se ven envueltas en el toque de vanidad, y con más realismo y naturalidad terminan siendo más creíbles. Además, el hecho de crear sus propias historias ya es un mérito.
Colombia se alza en el mercado con la vivacidad y alegría de su bandera. La picardía, la espontaneidad, la sinceridad con la que abordan temas o sus crisis sociales como la mafia, el narcotráfico o el culto excesivo al cuerpo o a la parranda, les dan un lugar especial en la audiencia.
Brasil no podría quedarse a un lado, pues el perfil fresco para tratar temas coyunturales, su búsqueda de generar opinión y dar a veces de manera indirecta un aporte de su cultura. Sin mencionar la calidad actoral y sabor único de estas telenovelas con sabor cachaça y que han hecho de la samba un ritmo universal.
[/doap_box]
LA SUERTE DE LAS FEAS
Así Beatriz y Pedro se reprodujeron. Como a muchos otros personajes a los que le han tomado la esencia para hacer réplicas, iguales o peores, con el propósito de sacarle provecho hasta la última gota del jugo de popularidad que tuvieron. No importa el nombre, los personajes se repiten y viajan de país en país, hasta acabar con la magia.
Pero Betty la Fea y Pedro el Escamoso no son ni los primeros ni los últimos que resultaron tener gemelos en todo el mundo. Sin embargo, la fea colombiana fue adaptada en 30 países, desde México y Estados Unidos, y doblegando mercados como el de Brasil, hasta llegar a transformarse en lugares como China, Israel, Rusia y Filipinas, por mencionar algunos.
El simpático personaje de Beatriz Pinzón Solano, una brillante economista que trabaja de secretaria en Ecomoda, empresa en la que ella sería la antítesis de la imagen que proyectan, conquistó con sus braques, su pava, su estrafalario vestuario y su extraña risa el corazón de televidentes hasta en el último rincón del mundo.
CUANDO LA MAGIA SE ACABA
Con respecto a la marcada tendencia del remake o refritos de telenovelas, estrategia que Televisa de México usa y abusa, el Observatorio de Medios de la Universidad de la Sabana de Colombia dio su opinión.
“Es fundamental que miren el trabajo de Argentina y Colombia, se atreven a hacer nuevas propuestas y les va bien”, planteó Juan Carlos Gómez, director de la institución, “deben buscar nuevos temas apostando a la calidad, y es posible que les vaya bien. Más en esta sociedad multicanal”.
Para ellos este fenómeno evidencia la falta de originalidad y creatividad para las producciones propias y un facilismo favorecido por el mercado cautivo del televidente mexicano, sin embargo, aclaran que esto no les es suficiente para evitar el desplazo que sufren como exportador de historias de calidad.
Por su arte el analista de medios mexicano Omar Rincón, asegura que Televisa es la industria telenovelera más grande de América Latina, pero que la producción masiva no implique calidad.
“Ellos no están interesados en cambiar el gusto de sus televidentes”, explica, “es un mercado conformista en el cual su fórmula funciona, tiene tradiciones arraigadas y el nacionalismo les hace preferir sus adaptaciones aunque las originales sean de calidad”.
Rincón advierte que la televisora no está interesada en cambiar el gusto del televidente mexicano, de tradiciones muy arraigadas.
“La gente espera ese modelo de telenovela. Es su fórmula. Si le está dando resultado, ¿por qué cambiar? Y más que transmitir historias originales extranjeras, prefiere comprarlas para adaptarlas a la forma de ser mexicana”, agrega.
Para los expertos, las televisoras prefieren dejar que el riesgo de crear historias novedosas lo corran otros países, como Colombia, Argentina y Brasil, y, si funcionan, las compran y adaptan.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 B