El gobierno del presidente Daniel Ortega, quien estaba tras el control de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), presionó, quebrantó y logró apropiarse de las elecciones de las máximas autoridades de la universidad más grande del país, al conseguir el retiro de tres de los cuatro candidatos inscritos en la contienda para elegir al rector y vicerrector de esta alma máter.
El vicepresidente de la Comisión Electoral de la UNAN, Jaime López, confirmó la renuncia del coronel en retiro Javier Pichardo, ex jefe de la Fuerza Aérea en los años noventa, quien disputaba la Vicerrectoría de la UNAN-Managua, en la fórmula uno, liderada por Elmer Cisneros. También renunciaron Jilma Romero y Martín Pomares, candidatos a rector y vicerrector, respectivamente, por la fórmula dos.
“Digamos que hubo decisiones que no se pudieron controlar y tuve que tomar esa decisión en conjunto con mi grupo de apoyo”, sostuvo Pichardo vía telefónica a LAPRENSA.
Extraoficialmente se conoció que el Gobierno citó a la Secretaría (del FSLN) a los nueve Consejos Facultativos de la UNAN, que integran el colegio electoral en esta contienda, para negociar los resultados de las elecciones, programadas para el 28 de junio.
SE “REGÓ COMO PÓLVORA”
El encuentro lo sostuvieron, según la fuente institucional, en la Secretaría del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el pasado martes por la tarde. Posteriormente, en la UNAN se regó la noticia de la renuncia de Pichardo y la fórmula dos, integrada por Romero y Pomares.
Durante las inscripciones del pasado 14 de junio, la fórmula uno, compuesta por Elmer Cisneros, actual vicerrector de la UNAN, y Pichardo, recibió muestras de apoyo de parte de seis de las nueve facultades de la UNAN.
Contrario a esto, la fórmula dos, integrada por Romero y Pomares, carecía del apoyo de los miembros de los Consejos Facultativos.
“Por circunstancias que se han dado, en la búsqueda de la unidad del trabajo universitario, pues se determinó que era conveniente buscar esa unidad y en ese marco se está buscando un acuerdo entre los miembros del partido para que se impulse una sola fórmula”, señaló López, vicepresidente de la Comisión Electoral de la UNAN.
“EL BRAZO FUERTE” DEL FSLN
La UNAN representa un “brazo fuerte” para el Gobierno de Ortega, pues atiende a 28,500 jóvenes en Managua, Carazo, Chontales, Estelí y Matagalpa, y además maneja un presupuesto de 600 millones de córdobas al año provenientes del seis por ciento constitucional.
“Es una situación muy particular y como lo señala la norma universitaria, es el consejo el que debe resolver esto. Es primera vez que se da algo como esto en la UNAN-Managua (…), las personas inscritas en las planchas tienen una posición política y con la disciplina partidaria que caracteriza al Frente se ha logrado esta decisión”, indicó López.
El pasado viernes, Pichardo aseveró: “A estos señores externos les decimos que se equivocan si creen que sus injerencias van a tener éxito aquí (en la UNAN-Managua)”.
El presidente interino de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), Walpa Pineda, y el diputado y sindicalista orteguista, Gustavo Porras, habían hecho público el llamado a la “unidad” de las dos fórmulas.
Ahora Pichardo aseguró que su retiro fue “por el bien de la universidad y la comunidad universitaria”, y durante la asamblea informativa convocada por él y Cisneros pregonó que no cedería a las intenciones de personas externas a la universidad.
LO VIERON DIFÍCIL
Jilma Romero afirmó a través de http://rectoria2010.blogspot.com que “nos propusimos no mirar simplemente hacia atrás; teníamos la confianza en un futuro. Creímos que estaban sentadas las bases para hacerlo, aunque por la forma de cómo está constituido el colegio electoral lo veíamos difícil, aún queda mucho más por hacer”.
Por su parte, Martín Pomares, ex candidato a vicerrector de la UNAN-Managua, comentó: “Nosotros declinamos por el hecho de que al final se veían muchas anomalías y hubo manipulaciones y aparentaba que nosotros estábamos desuniendo a la universidad y no es así. No había mucho apoyo de los electores y eso se decidió”.
Las elecciones de la Rectoría de la UNAN están programadas para el próximo lunes 28 de junio, pero López dijo que el Consejo deberá revisar el calendario electoral y ajustarlo ante las nuevas inscripciones de candidatos.
“El Consejo Universitario, conociendo estas renuncias, tendría que revisar el calendario electoral a efecto de establecer fechas que permitan una nueva inscripción del nuevo candidato y una fecha para las impugnaciones, y ver el tiempo en el que se va a hacer la votación; eso va a ser análisis del consejo”, aseveró López.
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