Por Diego Mendez
SAN SALVADOR/AP
Familiares y amigos participaron este jueves en los funerales de tres de 14 víctimas que murieron calcinadas, cuando pandilleros quemaron el fin de semana un microbús del servicio urbano porque el conductor se negó a pagar una extorsión.
«Mi sobrino y mi cuñado venían de trabajar», dijo entre sollozos a la AP María Rodríguez sobre una tumba del pequeño cementerio de los suburbios, que fue insuficiente ante una multitud que acudió a dar «el último adiós» a las víctimas.
«Fueron a comprar mercadería y cuando regresaron desgraciadamente se encontraron con eso tan horrible», agregó. Luis Enrique Bernal, de 17 años, murió y su padre, Luis Bernal, se encuentra entre las otras 16 personas que sufrieron quemaduras y son atendidos en varios hospitales.
Los informes oficiales indicaron que padre e hijo regresaban la noche del domingo a su vivienda tras comercializar verduras en un mercado cuando pandilleros dispararon contra el microbús en que viajaban y lo rociaron con gasolina aparentemente en represalia por no recibir, de parte del conductor y su asistente, el pago de una extorsión.
El féretro del joven estaba cubierto con una camisa blanca de un colegio de la localidad, donde estudiaba bachillerato. También fueron enterrados Mirna Pérez de 33 años y Nohemy Cruz, de 26 años.
El incidente ocurrió en la periferia norte de la capital que es asediada por Mara Salvatrucha y su rival La 18, a quienes las autoridades responsabilizan del hecho y detuvieron a ocho de sus integrantes.
Los cuerpos de las 14 víctimas fueron entregados entre el martes y miércoles después de que los forenses tuvieron que realizar estudios de ADN a sus familiares, debido a que los cadáveres quedaron calcinados e irreconocibles.
El presidente Mauricio Funes ordenó el miércoles nuevas medidas de seguridad, entre ellas el despliegue de soldados del ejército en las cárceles, donde aseguró que se ordenan «crímenes y atentados» por parte de líderes pandilleros.
Anunció además la preparación de un anteproyecto de ley «que permitirá considerar como delincuentes a los integrantes de las pandillas».
Funes dijo que en la década pasada las pandillas «eran una organización de unos pocos centenares de jóvenes inconformes. Hoy son bandas criminales que reúnen a más de 20.000 jóvenes y adolescentes».
El presidente de la Federación de Empresarios y Transportistas Salvadoreños, Catalino Miranda, dijo que en el 2009 los pandilleros cobraron a ese sector unos 18 millones de dólares por extorsiones y fueron asesinados 137 motoristas, cobradores y empresarios, mientras que 37 unidades fueron incendiadas, dejando un motorista calcinado.
Entre enero y junio del 2010 suman unas 80 víctimas y 15 unidades incendiadas, con dos motoristas calcinados, incluido uno en el incidente del domingo.