ALEMANIA FESTEJA
Enviada EspeciaL/ Johannesburgo
Las vuvuzelas sonaron ensordecedoramente a honor de Mesut Oezil, anoche en el Soccer City para rendir tributo al que definió el único tanto de Alemania frente a una retadora Gahna, dándole clasificación al equipo a los octavos de final de la Copa del Mundo.
- Löw entró con mayor convicción en el segundo tiempo, de que sus jugadores harían la producción necesaria y ese gol anhelado llegaría. Animó a su equipo y el resultado llegó a lo inmediato y con urgencia.
El tiempo se agotó y el pitazo de Carlos Simon, el juez central del partido, dio por finalizado el partido.
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Al sonar del pitazo central, empezaron los noventa minutos de suspenso. En una de las esquinas del estadio, la barra alemana alzaba banderas negras, naranjas y blancas, los colores de la bandera germana que se alzaban sin parar.
A las 8:30 p.m. se anunciaba el nombre de los equipos, y los falshes empezaron a iluminar el Soccer City. Thomas Müeller realizó el primer disparo ofensivo, la afición se emociona en falso, el esférico fue controlado por el portero Richard Kingson de Gahna.
Luego aparecía en escena Lukas Podolski, sus intentos de gol hicieron levantar de sus asientos a muchos en las tribunas, pero todo terminó en tiros sin concretar. Desde el VIP, Michelle Plattini parecía lamentarse, al parecer una parte de él apoyaba a la tropa germana.
Desde el banquillo Joachim Löw daba las indicaciones, el gol no aparecía y era notoria su desesperación, aún Podolski no encontraba el marco, pese a tener claras oportunidades para romper el hielo.
Bastian Schweinsteiger hacía la diferencia en el medio sector, su única oportunidad de marcas la tuvo cobrando un tiro libre, pero el guardameta Kingson logró despejar.
Por otro lado, Gahna era desafiante, Kevin Boateng creaba en el mediocampo y la barra africana se deleitaba ante la visión del jugador. Del lado contrario Kevin batalla contra su propio hermano, Jerome Boateng, en el primer duelo de hermanos en un Mundial de Futbol.
No pasaba nada, un momento de roce entre ambos, ataque y defensa, pero evitaban encontrarse en la cancha, la sangre pudo más, pese a la rivalidad de dos selecciones.
Se fue al descanso, y el invitado principal no aparecía, a la afición germana no le importaba, estaba entre medio de la desesperación, pero nunca dejaron solos a los jugadores.
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