Brasil podría ser inspiración

Las banderas de Brasil ondean en las casas de un suburbio de una ciudad pakistaní, Karachi, marcada por la violencia, gracias a que los enfrentamientos entre pandillas se aplazaron durante el Mundial de Sudáfrica, lo que pone a descubierto su inclinación por el país sudamericano. El barrio de Lyari de la urbe de Karachi se conoce por sacar a los mejores jugadores del país.

KARACHI/AFP

Las banderas de Brasil ondean en las casas de un suburbio de una ciudad pakistaní, Karachi, marcada por la violencia, gracias a que los enfrentamientos entre pandillas se aplazaron durante el Mundial de Sudáfrica, lo que pone a descubierto su inclinación por el país sudamericano. El barrio de Lyari de la urbe de Karachi se conoce por sacar a los mejores jugadores del país.

Pese a que la selección nacional está ausente en la mayor cita futbolística del mundo, miles de aficionados se quedaron hasta bien entrada la madrugada para ver la victoria de Brasil frente a Costa de Marfil en el suburbio de Lyari, uno de las zonas más pobladas y antiguas de la ciudad.

“Lyari es una guarida de Brasil y la gente busca la felicidad en el futbol, especialmente con este país, porque ellos aman a su equipo y a sus jugadores”, explicó el residente y ex jugador, Aurengzeb Shahmir.

Este habitante se encuentra entre cientos de personas que aman a Brasil y pintan sus frentes con los colores del equipo sudamericano.

Horas antes del comienzo del encuentro contra Costa de Marfil, los seguidores se desplazaron a los estadios donde se instalaron pantallas gigantes para seguirlo y compartir la comida con otros aficionados.

“Mirar el futbol es nuestro único disfrute. Olvidamos todo el dolor y el sufrimiento durante los 90 minutos de juego y todos queremos que Brasil gane el sexto título el 11 de julio”, prosiguió Shahmir.

El barrio tiene una fuerte tradición futbolística después de que salieran varios jugadores importantes, pese a los problemas de violencia, al alto desempleo y a las condiciones miserables con las que se viven en la zona.

Incluso, se trata de una área a la que nadie va. Cientos de personas murieron en las última década a causa de los enfrentamientos violentos entre los bandas criminales.

La mayoría de la población procede de Baluchistan, una provincia rica en petróleo y gas, situada al suroeste del país, donde los insurgentes luchan por la independencia.

Los habitantes viven en pequeñas casas encastradas en estrechas calles, lo que facilita la huida de los criminales.

La gente de esta zona ve similitudes raciales con los brasileños. Como si fueran negros y con el pelo rizado se sintieran como si jugaran con el mismo estilo.

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