La comunicación – la anti comunicación

No queda duda para muchos que estamos en un período de esplendor de las comunicaciones. ¿Cuántos celulares hay en nuestro país? Por poner un dato: En el año 2008 - 2009 en El Salvador la cantidad de teléfonos celulares en operación aumentó de 6,7 millones a 7,4 millones. Otra muestra de ello sin decir una cifra en particular es la cantidad de centros, pulperías, supermercados, donde puedes realizar una recarga, que han crecido exponencialmente.

No queda duda para muchos que estamos en un período de esplendor de las comunicaciones. ¿Cuántos celulares hay en nuestro país? Por poner un dato: En el año 2008 – 2009 en El Salvador la cantidad de teléfonos celulares en operación aumentó de 6,7 millones a 7,4 millones. Otra muestra de ello sin decir una cifra en particular es la cantidad de centros, pulperías, supermercados, donde puedes realizar una recarga, que han crecido exponencialmente.

¿Dónde apreciar personas comunicándose? En automóviles (¡peligrosísimo!), en las paradas de buses, creo que no hay lugar que se escape de este mundo donde alguien no hable a través de un celular, y para colmo en el medio del aula – clase. ¡Qué! Así como se lo cuento, un docente dando clases y ahí un tono que va desde el rap, una canción dependiendo de la persona que le llama en ese momento, en fin un distractor que faltando el respeto no sólo al docente, sino también a sus compañeros y compañeras de clase en atender al desarrollo de la clase. Supongo que la llamada no es de urgencia.

Y qué decir de aquellos “cirujanos en potencias” ¿Por qué cirujanos se preguntará? Hábiles en el movimiento de sus dedos a través de un miniteclado, como los mejores cirujanos utilizando sus bisturíes chateando, como otra nueva manifestación de no prestar atención a la clase y atender problemas banales, que lógicamente no son ninguna prioridad.

¿Chat? Constituye un anglosajón, utilizado para denominar a una conversación en línea en tiempo real que se establece entre dos o más personas, básicamente a través de textos escritos; también celulares que permiten enviar correos electrónicos con la diferencia que la interacción no es en forma simultánea mientras que en el chat sí. Algo también que resulta hasta alcanzar la categoría de denigrante, es el vocabulario que se emplea en el “chateo” donde si bien lo positivo o el propósito es escribir más en menos tiempo o al menos la idea principal del mensaje. Por ejemplo, en vez de poner “que”, se usa “q” o “qe”. Qué decir de la frase siguiente: “¿q t sused?” (trato de traducir; “¿qué te sucede?”), la cual conlleva a una destrucción de la ortografía, y así nos lo expresan los docentes que tienen que ver con la enseñanza de nuestro idioma. Lo que debiera ser el chateo, con respecto a la comunicación es una adecuada transmisión o reforzamiento del uso del lenguaje, pero suele convertirse bien en la destrucción del mismo por una parte y por otra parte en el crecimiento de analfabetos funcionales.

Si a lo anterior sumamos los mensajes que pasan los canales de televisión a la par de un programa cualquiera y debajo subtitulares que se repiten con N faltas de ortografías, llegará un momento tal en que no sabremos a quién hacerle caso, si es al profesor el que lo escribe mal ante la duda de leerlo muchas veces mal.


Nota aclaratoria: la palabra chatear aún no ha sido aceptada con esta definición por la Real Academia Española y por otra parte debiera ser definitivamente prohibido en las aulas-clases su uso.

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