Por Jorge Sainz y Eva Vergara
PORT ELIZABETH, Sudáfrica y Chile/AP
Costó sangre, sudor y lágrimas, pero Chile tuvo la paciencia suficiente para encontrar el camino de la victoria.
Un gol del centrocampista Mark González dio este lunes a Chile una agónica victoria 1-0 frente a Suiza en la segunda jornada del Grupo H.
El dominio del balón, la posesión y el fútbol fue del equipo que dirige Marcelo Bielsa, aunque el gol se hizo esperar demasiado. Y Suiza estuvo a punto de llevarse el empate en el último suspiro sin apenas haber atacado.
La selección alpina, que jugó con 10 hombres durante 60 minutos, aguantó 75 con la portería a cero en una nueva exhibición defensiva. El equipo de Ottmar Hiztfeld sumó 559 minutos, desde Estados Unidos 1994, sin encajar un solo tanto en los mundiales, batiendo el anterior récord de 550 minutos en posesión de Italia.
Chile lidera en solitario el grupo con seis puntos y cerrará contra España en una última jornada que promete emociones fuertes entre las dos «Rojas».
Los de Bielsa lo intentaron por tierra, mar y aire. De todas las maneras posibles. Pero no hubo fortuna hasta bien entrado el segundo tiempo. El delantero Esteban Paredes, que había sustituido a Matías Fernández, puso un centro al segundo palo que González envió al fondo de las redes.
«Partido muy, muy dificil. Con diez, nos costo mucho. (Suiza) es equipo que se cierra bien atrás», dijo González. «No tuvieron ocasiones claras como nosotros, pero era un partido que había que tener paciencia. «El más vivo era el que ganaba».
Paredes dispuso de dos contrataques letales para sentenciar el partido, pero erró en ambas. En el minuto 90, antes del descuento, el deslantero suizo Eren Derdiyok remató desviado dentro del área en una ocasión clarísima que pudo haberle costado el empate a Chile.
El partido fue como se prevía. Chile dominó el balón ante la muralla sin complejos de Hitzfeld. El primer tiempo apenas tuvo historia. La jugada del partido se produjo a los, cuando Valon Behrami fue expulsado con roja directa por un uso excesivo de sus brazos a la hora de controlar el balón ante la defensa chilena.
Si hasta ese momento, Chile dominaba el partido. A partir de entonces fue un monólogo del equipo sudamericano.
Las ocasiones se sucedieron a lo largo de la segunda parte, aunque la mala puntería en unas ocasiones y las buenas actuaciones del guardameta Diego Benaglio en otras dieron al traste con las expectativas chilenas.
El gol de González, que había entrado en el descanso sustituyendo a Humberto Suazo, permitió a Chile sumar sus segunda victoria consecutiva en el Mundial. No habían ganado más de un partido en el torneo desde que en 1962 fueron anfitriones.
«Lo importante es que seguimos ganando», afirmó Valdivia. «Seguimos generando ocasiones de gol y estamos bien encaminados … «Ahora a disfrutar y a mejorar lo que hay que mejorar».
SALEN LAS CALLES
En tanto, decenas de miles de chilenos se lanzaron a las calles en todo el país a festejar el segundo triunfo consecutivo de su selección en el Mundial de fútbol.
El presidente Sebastián Piñera, que siguió el encuentro junto a los damnificados por el terremoto de febrero en Constitución —a 360 kilómetros al sur de Santiago— opinó del triunfo 1-0 de Chile frente a Suiza que «vamos a echar de menos esos goles cuando juguemos (el viernes) frente a España».
Chile es líder del Grupo H con el máximo posible de seis puntos, pero todavía no tiene asegurada la clasificación a la siguiente ronda.
Apenas terminado el encuentro, la empleada bancaria Viviana Jiménez dijo a la AP que «esta felicidad no se paga con nada, y además estoy de cumpleaños, cumplo 54 años».
Trabajadores, estudiantes y oficinistas vieron el triunfo en pantallas gigantes de televisión ubicadas en el principal paseo peatonal de la ciudad, frente a la sede de gobierno, y en pequeños aparatos de locales de comida y quioscos de diarios.
Los diversos locales de una multitienda bajaron sus cortinas, mientras sus empleados aplaudían en la calle, con gorros y camisetas con los colores blanco, azul y rojo de la bandera.
Otros comercios cerraron sus puertas para que sus trabajadores vieran tranquilos el partido. Las calles del centro estaban casi vacías, exceptuadas las aledañas al paseo Ahumada y al palacio de La Moneda, la sede de gobierno.
Edward Ogden, de 45 años, se puso una nariz roja de payaso y salió del banco donde trabaja para festejar en la calle.
Los chilenos expresaron su felicidad pintándose la cara con el tricolor, lanzando papel picado de los edificios y unas 20.000 personas, según la policía, se congregaron espontáneamente en la Plaza Italia, un tradicional lugar de encuentro de los escasos triunfos deportivos internacionales.
«No voy a hacer nada el día de hoy. No voy a hacer almuerzo, ni oficios en la casa. Voy a invitar a mis amigos a tomar (hasta) las tantas de la noche», dijo a la AP Nora Riquelme, una comerciante de 45 años.
Pese a los llamados del ministro de Educación, Joaquín Lavín, centenares de estudiantes miraban el encuentro en televisores callejeros.
«Vamos a seguir ganando porque tenemos un buen equipo», indicó Jorge González, un escolar de 17 años.
Piñera dijo que le encantaría ir a Sudáfrica porque ha estado en muchos mundiales, «pero en la vida uno no siempre hace lo que quiere».
